Nada que se consiga sin pena y sin trabajo es verdaderamente valioso.
Frases célebres sobre: nad. [Página 205]
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Nada es más grato al espíritu del hombre que el poder de la dominación.
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No hay nada más seductor y esclavizante que la vida humana en el mar.
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No me gusta el trabajo, a nadie le gusta; pero me gusta que, en el trabajo, tenga la ocasión de descubrirme a mí mismo.
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El valor de una frase está en la personalidad de quien la dice, porque nada nuevo puede ser dicho por un hombre o una mujer.
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La civilización no dura porque a los hombres sólo les interesan los resultados de la misma: los anestésicos, los automóviles, la radio. Pero nada de lo que da la civilización es el fruto natural de un árbol endémico. Todo es resultado de un esfuerzo. Sólo
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El hombre condenado a vivir con una mujer a quien no ama, siente las caricias de ésta como un irritante roce de cadenas.
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Nuestra vida es en todo instante y antes que nada conciencia de lo que nos es posible.
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Ya casi nadie torea para salir de pobre. Hace falta una motivación más fuerte que el dinero. Mucha gente que padece urgencia económica no se enfrentaría a un toro por mucho que le pagaran... Jugarse la vida no tiene precio
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No me preocupa la muerte, me disolveré en la nada.
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Si hay que buscar el sentido de la música, de la filosofía, de una rosa, es que no estamos entendiendo nada
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¿Qué clase de mundo es éste que puede mandar máquinas a Marte y no hace nada para detener el asesinato de un ser humano?
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Yo no tengo nada contra los negros, pero está claro que yo soy blanco
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Aquí ya no cabe nadie más. Hay que expulsar a los musulmanes. ¡No queremos musulmanes, ni en Cataluña, ni en España, ni en Europa, ni en Occidente! ¡Viva España cristiana!
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Entraré en la nada y me disolveré en ella
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No he sentido jamás la necesidad de un triunfo, la necesidad de tener una carrera, la necesidad de ser reconocido, la necesidad de ser aplaudido, no lo he sentido jamás en mi vida. No he hecho en cada momento nada más que lo que tenía que hacer y las cons
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El nombre que tenemos sustituye lo que somos: no sabemos nada del otro.
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Pretextos. Nunca te faltarán para dejar de cumplir tus deberes. ¡Qué abundancia de razonadas sinrazones! No te detengas a considerarlas. Recházalas y haz tu obligación.
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Los que nos hemos dedicado a Dios, nada hemos perdido.
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¡Cuán crueles y vanos son los hombres! ¿Por qué nos asesinan? ¿Por qué nos comen? ¿Qué daño les he hecho yo, por ejemplo? ¿Qué grave trastorno o qué perjuicio irreparable les he ocasionado? Les he dado huevos frescos, cría; los he recreado con mi canto; l