El duende de tu son, che bandoneón, se apiada del dolor de los demás, y al estrujar tu fueye dormilón se arrima al corazón que sufre más.
Frases célebres sobre: ora. [Página 218]
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Al ruido del tamboril, carnaval, carnavalera, me dijo que era feliz. Por eso con su canción, carnaval, carnavalera, se agranda mi corazón.
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La esquina del herrero, barro y pampa, tu casa, tu vereda y el zanjón, y un perfume de yuyos y de alfalfa que me llena de nuevo el corazón.
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La ciencia a veces mejora las hipótesis y otras veces las refuta, pero probarlas es otra cuestión, y esto tal vez no se produzca jamás salvo en el reino de la tautología totalmente abstracta.
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Las horas pasan lentamente como el desfile de un entierro.
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Tuve el valor de mirar hacia atrás. Los cadáveres de mis días marcan mi camino y les voy llorando.
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Es una ley inexorable en la vida de los sexos, la acción anafrodisíaca de la costumbre.
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En la vida que vivimos, nuestras percepciones son, tal vez siempre, percepciones de partes, y nuestras conjeturas acerca de las totalidades son corroboraciones o refutaciones de continuo por la presentación posterior de otras partes. Tal vez ser por esto
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El enamoramiento es el peor consejero del matrimonio.
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La pasión femenina es una selva oscura nunca explorada del todo, selva hecha a la vez de desinterés infinito y de ímpetu celoso de la posesión exclusiva.
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Mi madre adoraba a los niños. Hubiera dado cualquier cosa porque yo lo fuera.
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¡Oh! Nunca podré olvidar el día que me casé con aquella mujer... Me tiraron píldoras vitamínicas en vez de arroz.
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Humphrey Bogart vino la otra noche a casa y acabó completamente borracho, algo por otra parte, bastante normal en él. Cuando va cocido es un pelmazo, pero la verdad es que no mejora mucho cuando está sobrio.
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Reconócete esta adorable persona eres tú debajo de un gran sombrero Canotier ojos nariz boca este es el óvalo de tu rostro tu exquisito cuello por fin, también la imagen de tu busto adorado visto como a través de una nube. Lo que bate, un poco más abajo,
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¿No es usted la señorita Smith, hija del banquero multimillonario Smith? ¿No? Perdone, por un momento pensé que me había enamorado de usted.
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No mire ahora, pero en esta habitación sobra alguien... y me parece que es usted
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Tenemos que pensar un plan favorable, pero como yo pienso muy despacio necesitaré todo el día.
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El tiempo se dobla sobre sí mismo. Irrumpe la mañana. Ahora me detendré, pues es de día.
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El ojo mira hondamente al horizonte que la verticalidad ignora.
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Días que se queman lentamente, conjuro antiguo, encantamiento, los dioses sostienen la balanza durante una hora titubeante.