Dos cosas me llenan el espíritu de admiración y espanto: el cielo estrellado sobre mí, y la ley moral de mí mismo.
Frases célebres sobre: ora. [Página 326]
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En obrar por simpatía, por compasión, por caridad, no hay absolutamente ninguna moralidad
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Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes cuanto más reiterada y persistentemente se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado que está sobre mí y la ley moral que hay en mí
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Es imposible refutar al ignorante en una discusión
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Todos somos iguales ante el deber moral
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La amistad es la manía de todos los retóricos morales; es para ellos néctar y ambrosía
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¿Qué recuerdo queda de los hombres? Una hora de trabajo para el marmolista
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La moral es una ciencia que enseña, no como hemos de ser felices, sino cómo hemos de llegar a ser dignos de la felicidad.
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La conciencia es un instinto que nos lleva a juzgarnos a la luz de las leyes morales.
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La educación por la prudencia le hace ciudadano, porque adquiere un valor público. Aprende con ella, tanto a dirigir la sociedad pública a sus propósitos como a adaptarse a ella. Finalmente, por la formación moral adquiere un valor en relación con toda la
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En la vida conyugal, la pareja unida no tiene que formar más que una sola persona moral, animada y gobernada por el entendimiento del hombre y por el gusto de la mujer
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¿Cuál es un viento favorable, en fin, para el que ve que no sabe que el puerto está en buen destino?
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Almacenes coloridos a los que llamás ciudad, te envuelven con canciones indoloras como hilo musical.
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La máxima felicidad del matrimonio, cosa que los jóvenes ignoraran siempre, es la de envejecer juntos.
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El anarquista que pretende mejorar el mundo es un fenómeno que carece en absoluto de sentido. Lo más grotesco de él es su frecuente pretensión de tener razón, mientras el universo está equivocado
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No es verdad no hubo licitación pública si con todos los proveedores del Estado aprobado por una ley de la provincia con la aprobación del Tribunal Electoral y de cuentas. Entre las dos empresas que tenían el mejor precio se pidió una mejora y se bajó un
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Respirando hondamente, llenas de oscuras fuerzas, irredentas en su pasión devoradora.
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El ídolo saldrá de ti otra vez. Ten confianza en mí. Ten confianza en ti mismo. Has aprendido a creer en él. ¡Ahora aprende a amarlo!
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Me encontré de pronto en la culminación de la dicha del amor y en consecuencia en la cima de mi vida, de mis añoranzas y aspiraciones.
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El corazón pena por la caducidad y se entrega a ella sin rebeldía, pero el espíritu la enfrenta con sus armas y trata de vencerla una y otra vez.