Sin una decisiva fuerza naval no podemos hacer nada definitivo. Y con ella, todo lo honorable y glorioso.
Frases célebres sobre: ora. [Página 337]
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El destino de millones de niños por nacer depende ahora de Dios y el valor y virtud de éste ejército.
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La felicidad y el deber moral están inseparablemente conectados
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Si esta nación espera ser ignorante y libre, nunca lo será
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Todo lo que soy se lo debo a mi madre. Atribuyo todos mis éxitos en esta vida a la formación moral, intelectual y física que recibí de ella.
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La inteligencia busca, pero quien encuentra es el corazón.
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El que tiene buen corazón nunca es estúpido.
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El corazón tiene sus razones que la razón desconoce.
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Hay que mejorar la condición femenina. Las cocinas son demasiado pequeñas, los fregaderos demasiado bajos y el mango de las cacerolas está mal aislado.
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La moral es un estado de ánimo. Es la tenacidad, valentía y esperanza. Es la confianza y lealtad. El espíritu de equipo y la determinación.
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No basta con luchar. Es el espíritu que nos acompaña en la lucha el que decide la cuestión. Es la moral la que obtiene la victoria.
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Estamos decididos a que antes de que el sol se ponga sobre esta terrible lucha, nuestra bandera será reconocida en todo el mundo como un símbolo de la libertad por un lado, y de una fuerza arrolladora sobre el otro.
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Nadie guarda mejor un secreto que el que lo ignora
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Si quieres tener amigos, si quieres estar enamorado, si quieres querer a las personas, hay que saber perdonar.
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De todos los lujos concebibles, la muerte, bajo si forma inevitable e inexorable, es la más costosa.
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El que después de la oración abriga mejores sentimientos, ha obtenido ya respuesta a sus súplicas.
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La ignorancia da una amplia gama de posibilidades.
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Cuando llega la muerte, la gran reconciliadora, jamás nos arrepentimos de nuestra ternura, sino de nuestra severidad.
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Para juzgar sobradamente debemos conocer cómo aprecian las cosas los ignorantes.
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La pasión se convierte en una fuerza cuando halla salida en el trabajo de nuestro brazo, la habilidad de nuestra mano o la actividad creadora de nuestro espíritu.