Los que llevan condecoraciones son como las tiendas de poco género que todo lo exhiben en el escaparate.
Frases célebres sobre: ora. [Página 434]
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El juego es altamente moral; sirve para arruinar a los idiotas
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Los débiles sucumben, no por débiles, sino por ignorar que lo son. Lo mismo sucede a las naciones
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Unas veces nos amamos porque nos conocemos, y otras, acaso las más, nos amamos porque nos ignoramos
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La más ignorante y rústica de las mujeres puede engendrar un hombre de genio.
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Este día que tanto temes por ser el último, es la aurora del día eterno.
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No hay mayor causa de llanto que no poder llorar.
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No basta examinar; hay que contemplar: impregnemos de emoción y simpatía las cosas observadas; hagámoslas nuestras, tanto por el corazón como por la inteligencia.
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El mundo, oh Dios del cielo, me ha visto llorar y gemir; pero lo que más me aflige es que me haya visto también así mi suegra.
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Preguntémonos, cuando nos cueste trabajo dejarnos conmover, cuán poco felices seríamos si los demás fueran inexorables hacia nosotros
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Recógete en ti mismo cuando puedas, busca a quienes puedan hacerte mejor, y recibe también a quienes puedas tú mejorar
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¡El pensamiento! Lo único que peca y lo único que nos salva si anida en el corazón.
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Con su casa y su corazón abiertos para mí.
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Con el fuego se prueba el oro. Con las desgracias, los grandes corazones.
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La alegría ha sido llamada el buen tiempo del corazón.
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Señor, toma este corazón de piedra, y dame un corazón de hombre: un corazón que te ame, un corazón que se alegre en ti, que te imite y que te complazca.
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Aquél que tú lloras por muerto, no ha hecho más que precederte
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La vida es una píldora que ninguno puede tragarse sin endulzarla
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Es el carácter una de las fuerzas motrices más grandes que existen en el mundo, y en sus rasgos más nobles representa la naturaleza humana en toda su grandeza, porque nos muestra al hombre en su aspecto más favorable.
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No es el mayor esclavo aquel que está dominado por un tirano, por grande que sea ese mal, sino aquel que sirve de juguete a su propia ignorancia, al egoísmo y al vicio.