Solo hay algo más satisfactorio que sentirte orgulloso de tu propia obra...Que se sientan los demás.
Frases célebres sobre: orgullo. [Página 10]
Hay un total de 382 freses célebres sobre "orgullo" este sitio web. [Página 10]
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Me llena de orgullo y satisfacción...
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¡Escúcheme, hombre de corazón duro! ¡Escúcheme, orgulloso, severo y cruel! ¡Habría podido salvarme y devolverme la dicha y la virtud, pero no quiso! Usted es el destructor de mi alma, mi asesino, ¡Que caiga sobre usted la maldición de mi muerte y la de mi
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Inglaterra, alzada en medio del turbulento océano, muy al norte, visita ahora mis sueños adoptando la forma de un buque inmenso, bien comandado, que dominaba los vientos y navegaba orgulloso sobre las olas.
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La voluntad puede y debe ser un motivo de orgullo mucho más que el talento
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Dos semanas más tarde, el plancha pantalones mágico estaba instalado. Fuera, en un letrero colgante, los nombres de Marx y de Jefferson se balanceaban orgullosamente. En la actualidad, estos nombres representan teorías políticas tan distanciadas como la m
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Ni la derrota en mi valor rehuyo... Mas, antes de rendirme fatigado, me encerraré en la torre de mi orgullo, y en sus escombros moriré aplastado
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El orgullo, que tanto alienta nuestra vanidad, nos sirve a menudo para moldearla.
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Hay varias clases de curiosidad; una, interesada, que nos lleva a desear aprender lo que nos puede ser útil; otra orgullosa, nacida del deseo de saber lo que otros ignoran.
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El orgullo interviene más aún que la bondad en nuestras represiones a quienes han cometido algún yerro, y les reprendemos más que para corregirles, para convencerles de que estamos exentos de él.
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El orgullo se resarce siempre y no pierde nada, incluso cuando renuncia a la vanidad.
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Si no tuviéramos orgullo no nos quejaríamos del de los demás.
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El orgullo es igual en todos los hombres, sólo varían los medios y la manera de manifestarlo.
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Parece como si la naturaleza, que tan sabiamente dispuso los órganos de nuestro cuerpo para hacernos felices, hubiera querido darnos también el orgullo para evitarnos el dolor de conocer nuestras imperfecciones.
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Al orgullo no le gusta deber, y al amor propio no le gusta pagar.
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Si no tuviéramos orgullo no nos lamentaríamos del orgullo ajeno.
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El orgullo, que nos inspira tanta envidia, a menudo nos sirve también para moderarla.
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Usted ama se transfigura y ama por una eternidad tan provisoria que hasta el orgullo se le vuelve tierno y el corazón profético se convierte en escombros
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Nuestro carácter nos hace meternos en problemas, pero es nuestro orgullo el que nos mantiene en ellos.
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Cada época tiene una moneda que compra almas. En algunas la moneda es el orgullo, en otras, es la esperanza o una causa santa. Por supuesto, hay épocas que es más difícil comprar almas y lo notable es que esos momentos están marcados por la civilidad, la