Mi gente es morena de piel. Viste de manta blanca y calza huaraches... Se adornan con collares de oro o se ata al cuello un pañuelito de seda rosa. Se mueve despacio, habla poco y contempla el cielo. En las tardes, al caer el sol, canta.
Frases célebres sobre: osa. [Página 299]
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.. En cuanto a los logros, hice lo que tenía que hacer tomando las cosas como vinieron.
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Se tienen que aceptar las cosas como vienen y dando lo mejor de uno, cumplir con valentía las tareas.
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Uno no sabe nunca lo que resulta si las cosas cambian de repente; ¿pero sabe uno lo que resulta si no cambian?
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El aire te pronuncia con sílabas de asedio, y estoy seguro que a mi lado vive, incorpórea y precisa, la huella misteriosa de tu forma alumbrando la noche del profundo universo de mi sangre.
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Pero quién vio jamás el ruedo misterioso de tu falda mientras cortas las rosas en la tarde ni el roce y la tristeza de la lluvia como un ajeno llanto por mi cara.
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Excelente cosa es una buena ley, lo mismo que una buena máquina administrativa; pero ambas resultarán sin valor si no hay hombres de grandes capacidades encargadas de ejecutarlas.
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La obediencia ciega es tan peligrosa como la desobediencia.
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¡Qué pretensión tan vanidosa la tuya de querer evitar que mis manos sobre tu piel se hicieran lluvia!
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Los buenos curas se ven obligados a echarse fuera de la Iglesia para encontrar un asilo entre los profanos, es decir, entre los confesores de la fe nueva, entre nosotros, anarquistas y revolucionarios, que vamos hacia un ideal y que trabajamos gozosamente
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Con sus largos remos, parecidos a poderosas aletas, se producen remolinos en cada lado de la barca y se hace caer como lluvia de perlas las gotas sobre la superficie del agua; a voluntad se abre el líquido en surcos espumosos, y detrás se deja una larga e
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¡Extraño contraste el de las cosas! Para los que habitan el oasis es este un presidio; para los que lo divisan de lejos o lo ven sólo con la imaginación, es un paraíso.
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El aire está tan cargado de humedad, que basta cerrar los ojos para hacerse la ilusión de que se está a la orilla de un arroyo, cuyas tranquilas aguas corren silenciosas.
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Guiado por el ingeniero, el movimiento torpe del agua sigue la dirección que se le traza, y se la ha distribuido por las más finas pinzas y delicadas brochas, igual que por los más fuertes engranajes de la poderosa máquina.
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El caudal entero del río no es otra cosa que el conjunto de todos los arroyos, visibles o invisibles, sucesivamente absorbidos.
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Vivo sin máscaras. No escondo mi interés delante de una mujer. Un interés siempre condicionado desde una actitud generosa y evaluadora. Yo me expongo abiertamente al mencionar mi interés de forma explícita. Quiero hablar contigo para averiguar cuánto me p
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El verdadero valor conoce el miedo. Las personas honestas valoran la vida apasionadamente, se aferran a ella como si fuese una joya preciosa, y eligen el momento y el lugar apropiados para entregarla, para morir con dignidad.
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Los auténticos guerreros se proponen vivir una larga vida con sus esposas, hasta que sean ancianos de pelo blanco.
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Pensar no es captar la esencia de las cosas sino reflexionar sobre ellas...
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Al señor Jiménez Losantos le beso los pies.