Si no estamos felices y contentos en esta estación,¿a qué otra estación vamos a esperar y a qué otros tiempos vamos a aguardar?
Frases célebres sobre: otr. [Página 133]
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Ante mi vista lo más amado de todas las cosas es la Justicia; no te apartes de ella si me deseas, y no la descuides para que confíe en ti. Con su ayuda verás con tus propios ojos y no por los ojos de otros, y conocerás con tu propio conocimiento y no medi
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El sexo se puede estudiar como una necesidad puramente fisiológica, aunque normalmente el comportamiento sexual humano sea determinado por muchos factores. Es decir, está determinado no sólo por las necesidades sexuales sino también por otras necesidades,
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Ningún hombre es demasiado bueno para gobernar a otro sin su consentimiento.
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Suavizar las penas de los otros es olvidar las propias.
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Aquéllos que niegan la libertad a otros no la merecen para sí, y bajo un Dios justo no pueden conservarla mucho tiempo.
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Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otros sin su consentimiento.
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Es más fácil reprimir el primer capricho que satisfacer los otros que le siguen.
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Los que niegan la libertad a otros, no la merecen para sí; porque bajo un Dios justo no pueden conservarla por mucho tiempo.
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Recuerda siempre que tu propia resolución de triunfar es más importante que cualquier otra cosa.
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No hay peor sordo que el que no quiere oír: otro hay peor, aquel que por una oreja le entra y por otra le sale.
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Quiero seguir sintiendo a toda costa que algún día he de morir. De otro modo, no sentiría que estoy viviendo. Por eso, mi vida es así.
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El que confía sus secretos a otro hombre se hace esclavo de él.
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Hay a veces, entre un hombre y otro, casi tanta distancia como entre el hombre y la bestia.
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No hay hombre, por viejo que esté, que no piense que puede vivir otro año.
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No hay peor sordo que el que no puede oír; pero hay otro peor, aquél que por una oreja le entra y por otra se le va.
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Una cocina de sueño. Habrá muchas, muchas. En mi corazón. O en la realidad. O en el destino de un viaje. O sola, o con muchos otros, o dos a solas, en todos los lugares de mi vida habrá seguramente muchas cocinas.
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Miré una y otra vez al cielo, absorta en esos pensamientos. Estoy aquí, ahora, con mi cuerpo, mirando al cielo. Éste es mi espacio. Absorta en esa vida a la que mi cuerpo sólo daría cobijo una vez, bella como el crepúsculo que resplandecía a lo lejos.
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Así somos nosotros. Ese es el país que tan orgulloso estoy de presidir
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Estados Unidos no se ha movido nunca en función de lo que otros pueden hacer por nosotros. Estados Unidos consiste en saber qué podemos hacer todos juntos, mediante una labor tan frustrante y difícil, pero necesaria, como es el autogobierno. Ese es el pri