Para ser feliz en el amor uno debe saber, sin cegarse, cómo cerrar los ojos.
Frases célebres sobre: par. [Página 409]
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Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino.
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La Biblia es para mí el libro. No veo cómo puede alguien vivir sin ella.
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Hay besos que producen desvaríos de amorosa pasión ardiente y loca, tú los conoces bien son besos míos inventados por mí, para tu boca
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Renunciar a mi pasión es como desgarrar con mis uñas una parte viva de mi corazón.
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Creo que lo que te hace bello es ser honesto, transparente.
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La música siempre fue mi mundo. La primera vez que me paré en un escenario fue cuando tenía nueve años, en el Teatro Nacional. Fue increíble lo que sentí. Era la sensación de que ese era mi mundo y ahí era donde quería estar por mucho tiempo.
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Para crecer hay que renunciar temporalmente a la seguridad.
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Las mujeres más refinadas, más sentimentales, raramente conocer una vida dichosa, pues los hombres quieren una mujer para su exclusivo placer, los maridos una esposa que lleve la casa y haga la comida y los viejos una nuera que les asegure la descendencia
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Creo que las mujeres sostienen el mundo en vilo, para que no se desbarate mientras los hombres tratan de empujar la historia. Al final, uno se pregunta cuál de las dos cosas será la menos sensata.
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Uno no es de ninguna parte mientras no tenga un muerto bajo la tierra.
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No le dolieron las peladuras de cal en las paredes, ni los sucios algodones de telaraña en los rincones, ni el polvo de las begonias, ni las nervaduras del comején en las vigas, ni el musgo de los quicios, ni ninguna de las trampas insidiosas de la nostal
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Y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.
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Pero una noche, dos semanas después de que lo llevaron a la cama, Prudencio Aguilar le tocó el hombro en un cuarto intermedio, y él se quedó allí para siempre, creyendo que era el cuarto real.
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La pobreza es el mejor remedio para la diabetes.
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El afán de querer olvidarte es mi mayor ímpetu para recordarte
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La vida no es sino una continua sucesión de oportunidades para sobrevivir.
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El escritor escribe su libro para explicarse a sí mismo lo que no se puede explicar.
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Si los hombres parieran serían menos desconsiderados.
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Puedes ser solamente una persona para el mundo, pero para una persona tú eres el mundo