Vagué por la isla como un fantasma, alejado de todo lo que amaba, y entristecido por esta separación.
Frases célebres sobre: par. [Página 510]
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¡Cuán fácil es la resignación para el inocente! Pero los culpables no llegan a conocer la paz jamás.
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Busca serenamente la felicidad y evita la ambición, aunque ésta sea en apariencia tan inofensiva como la que persigue el camino de la ciencia.
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La vida y la muerte me parecen límites ideales.
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En fin de cuentas, lo que se me proponía era que cambiase mis quimeras, preñadas de infinita grandeza, por realidades que carecían de valor, por lo menos aparentemente.
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Creo que esta brizna de paja puede originar una revolución. A primera vista, esta paja de arroz puede parecer ligera e insignificante. Difícilmente nadie puede creer que puede ser el origen de una revolución. Pero yo he llegado a darme cuenta del peso y e
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Si se practican métodos como cubrir el suelo con paja y sembrar trébol como cobertura en vez de utilizar maquinaria y productos químicos creados por el hombre para emprender una guerra de aniquilación, entonces el medio volverá a su equilibrio natural e i
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Como compañero Solicito a la mariposa partir de viaje.
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Medita el mono a lo largo de la noche, ¿Cómo atrapar la luna?
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La campana del templo para de sonar y brilla. ¡Ah! La luciérnaga.
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Al encender la luz las sombras de las muñecas una para cada una.
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La amapola florece y por la brisa del día desparramada.
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Para oídos impuros, por sermones, el cuco.
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El río en invierno. El agua no es suficiente para cuatro o cinco patos.
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Ningún insecto se acerca a la lámpara aún más frío.
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Cuando para de cantar y vuela al fin vemos a la cigarra.
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Diez años de trabajo para pagar mis estudios. ¡El techo gastado!
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¡Cuántas variaciones! ¡Cuántas cosas! Me parece que el cielo sólo me ha dado un corazón sensible para ponerlo a prueba en los más rudos combates...
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No es, pues, para nosotros para quien todo ha sido hecho, puesto que si nosotros no existiéramos, todo existiría igualmente. ¿Qué somos entonces ante los ojos de la naturaleza? ¿Por qué nos estimamos tanto?
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Mucho más lo creería si os viera hacer frente a alevosos ataques; la virtud de aquella esposa que no corre nunca el riesgo de ser seducida no es la que sale mejor parada, sino la de esa otra que tan segura se siente de sí misma que, sin temor alguno, se e