La felicidad es para aquellos que se bastan a sí mismos.
Frases célebres sobre: par. [Página 590]
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La poesía es un arte más fino y más filosófico que la Historia, pues la poesía expresa lo universal, y la Historia, sólo lo particular.
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Los menores suscitan revoluciones para conquistar igualdad y los iguales para superar a los demás.
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Cuando se trata de juzgar el placer, los hombres somos jueces imparciales.
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También hay, por efecto natural y para conservación de las especies, un ser que manda y otro que obedece; el que por su inteligencia es capaz de previsión, ése tiene naturalmente la autoridad y el mando; el que sólo posee la fuerza corporal para la ejecuc
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Los hombres no han establecido la sociedad solamente para vivir, sino para vivir felices
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En todo el tiempo transcurrido, de acuerdo con los recuerdos transmitidos de unos hombres a otros, nada parece haber cambiado,...Enseñar es la forma más pura de entender
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La retórica es la facultad de determinar en un caso particular cuales son los medios de persuasión de que se dispone
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Hallarás la distancia que te separa de ellos, uniéndote a ellos.
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Iría al paraíso, pero con mi infierno; solo, no.
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Debieras extinguir tus ojos antes que se extinga el sol, para dejarlo encendido.
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Me sepulto en cualquier parte y moriré... Quién sabe dónde.
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Mi corazón me duele a mí. Y no debiera dolerme a mí, porque no vive de mí, ni vive para mí.
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La pobreza ajena me basta para sentirme pobre; la mía no me basta.
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Han dejado de engañarte, no de quererte. Y te parece que han dejado de quererte.
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Sí, me apartaré. Prefiero lamentarme de tu ausencia que de ti.
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Hay caídos que no se levantan para no volver a caer.
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La noción de las causas son la clave ideal para organizar el conocimiento.
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La sabiduría es causa de felicidad, porque siendo una parte de la virtud total, hace al hombre dichoso por el solo hecho de poseerla.
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Es evidente, pues, a partir de lo dicho que fuera del universo no existe ni cabe que se genere la masa de ningún cuerpo; por consiguiente, la totalidad del mundo consta de toda la materia que le es propia; en efecto, vimos que su materia propia era el cue