Nunca contiendas con quien nada tiene que perder.
Frases célebres sobre: per. [Página 413]
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No hay perfección donde no hay elección.
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La superioridad es siempre detestada.
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Mucho has perdido si un amigo has perdido, y será bien dificultoso hallar otro.
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Emprendo a formar, con un libro enano, un varón gigante, y con breves períodos, inmortales hechos.
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Este libro os digo que repaséis, que él os ha de encaminar para que, como Ulises, escapéis de tanto escollo como os espera y tanto monstruo que os amenaza.
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Menos mal te hará un hombre que te persiga, que una mujer que te siga.
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Los sinceros son amados, pero engañados
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Viven los sabios varones ya pasados, y nos hablan cada día en sus eternos escritos iluminados perenemente los venideros.
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Prevén en la fortuna próspera para la adversa
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El periodismo debe ser la verdad de cada día.
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Yo trabajo incluso los domingos, porque siempre estoy al día con los dibujos. Está incorporado en mí como una gimnasia. Sí necesito descansar, pero cuando no trabajo, extraño. Yo siempre digo que trabajo en mis ratos libres.
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Un poco la idea del Clemente, era que tenía valores, para hacerlo reconocible al personaje a través del tiempo: los valores con los que yo me críe, los valores de mi infancia, y los valores populares argentinos además. Podía sintetizarlos, los de Clemente
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Una de las obsesiones de los dibujantes era lograr la síntesis. Tener un mono que sea dos puntos y una nariz y que el lector diga, esta es una persona.
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Los dibujantes le rajan a los personajes fijos porque te esclavizas. Es más lindo no tener esa limitación. Pero los personajes se imponen, son tiranos, aparecen todos los días. Pero también permanecen más en el recuerdo.
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Dinero, fama y más subvenciones y elogios de los superiores: formas absurdas de medir el éxito.
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Ella veía la ira acumulada, pero estaba convencida de que existía igual cantidad de amor si ella hubiera tenido la capacidad de activarlo...
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Los hombres tienden a plantear sus deseos ante quienes consideran que es milagrosamente superior a ellos, por una vía de fe o por otra.
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Demasiado tiempo para pensar. Demasiado tiempo para sentir cómo el dolor retorcía cada uno de sus nervios. Tiempo para pensar en todo lo que había perdido... lo que iba a perder.
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La amistad se demostraba en los malos momentos y ella no quería pertenecer al tipo de personas que, por exceso de celo y quizá también de cobardía, se apartaban de los amigos cuando estaban en dificultades.