Los viejos tienen menos enfermedades que los jóvenes, pero las que tienen no les abandonan nunca.
Frases célebres sobre: per. [Página 541]
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Hombres de Atenas, no tenemos mucho tiempo para la exhortación, pero para los valientes valen lo mismo pocas palabras que muchas.
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En Italia un mozo de hotel, un aldeano, un facchino que encontréis en la calle, saben hablar, entender, razonar: juzgan de todas las cosas, conocen los hombres, discuten de política; manejan ideas y palabras de una manera instintiva, pero muchas veces con
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Como las dificultades eran enormes, toda la inteligencia se aplicó enteramente a vencerlas; encaminóse sólo en este sentido y, por tanto, apartóse de todo lo demás. Vivir, abrigarse, vestirse, comer, precaverse contra el frío y la humedad; pertrecharse, e
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Y otra vez, corazón, te han herido... Pero amar es vivir otra vez.
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Quedará el salón vacío con un montón de esperanzas que irán camino al olvido... ¡A bailar, a bailar que la orquesta se va!
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Para cantarle al amor no se precisa experiencia: se forma un nido entre dos y lo demás... va sin letra.
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Mi sueño que tanto te sueña te espera, pequeña, con esta canción.
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Olvidar es vivir, perdonar es querer y es mejor buscar la fe en el porvenir que andar penando por las huellas del ayer.
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Ni el hombre más bravo puede luchar más allá de lo que le permiten sus fuerzas.
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La juventud tiene el temperamento vivo y el juicio débil.
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Cual la generación de las hojas, así la de los hombres. Esparce el viento las hojas por el suelo, y la selva, reverdeciendo, produce otras al llegar la primavera: de igual suerte, una generación humana nace y otra perece.
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Déjame volver con el recuerdo de aquellas esperanzas del día que partí.
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Había en nuestros sueños delirios de distancia, sabíamos que el agua corría rumbo al mar, y hacíamos barquitos con hojas de esperanza y vos eras la reina y yo era el capitán...
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Duele tanto la rutina de una vida siempre igual, la costumbre duele tanto, que esta noche, liberado del perfume de oficinas, ¡quiero música, maestro, hasta morir!
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Alma, no entornes tu ventana al sol feliz de la mañana. No desesperes, que el sueño más querido es el que más nos hiere, es el que duele más.
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Te buscó mi fe en la oscuridad sin saber por qué. Te soñó mi afán en la soledad sin querer sonar. Te llamó mi voz y tu voz me respondió y en tu voz hallé fe para esperar tu amor.
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Vendrás, siempre, vendrás, a consolar mi mal cuando mi cerrazón busque luz, cuando mi corazón te nombre más. Y sé que volverás la mano en bendición, trayendo tu perdón en un beso de paz.
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La esquina del herrero, barro y pampa, tu casa, tu vereda y el zanjón, y un perfume de yuyos y de alfalfa que me llena de nuevo el corazón.
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Tienes más cualidades de lo que tú mismo crees; pero para saber si son de oro bueno las monedas, hay que hacerlas rodar, hacerlas circular. Gasta tu tesoro.