Sin experiencia no se puede saber nada con fundamento.
Frases célebres sobre: per. [Página 997]
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Estoy en una racha increíble. Uno siempre se espera una derrota de vez en cuando. Por eso, cuando sucede, ¿por qué decepcionarme si gano más del 90% de mis partidos?
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Yo no creo que podamos permitirnos cambiar nuestro juego sólo por un oponente en particular con el que jugamos
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Me asombro a mí mismo por la increíble manera en la que utilizo mi talento para ganar. Los que me seguían cuando era más joven sabían que tenía potencial, pero no creo que nadie pensara que llegaría a dominar así el juego
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Antes siempre había pensado que se trataba tan solo de táctica y técnica, pero todos los partidos se han vuelto físicos y mentales. Trato de empujarme a moverme bien. Trato de empujarme a no enojarme y mantener una actitud positiva, y eso es mi mayor mejo
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No he esperado 27 años, porque hace 27 años acababa de nacer. Mis padres nunca me dijeron, Si no ganas Roland Garros te llevamos al orfanato?
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La persona se constituye por nuestras respuestas a las interpelaciones del amor.
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Hace falta estar a punto de morirse para caer en la cuenta de que nada en esta vida tiene la más mínima importancia, pero claro, en ese momento lo jodido es que ya tampoco te sirve para nada haberlo descubierto.
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Una mujer que pasa en bicicleta a las dos de la mañana, hermosas piernas morenas bombeando los pedales mientras la brisa le alza el vestido y revela un perfecto milagro de carne femenina en movimiento. Nuestros ojos se cruzan un momento y ya se ha ido. So
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Periodismo: lanza la mierda y lávate las manos.
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Las palabras son inútiles, tercas, retorcidas como tornillos que no entran rectos. Y me cansan. Pero son lo único que tengo.
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Llevo tiempo buscándote, en mi alma y mi piel, llevo tiempo soñándote, no te quiero perder.
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Hombrecito, ¿Qué quieres hacer con tu cabeza? ¿Atar al mundo, al loco, loco y furioso mundo? ¿Castrar al potro Dios? Pero Dios rompe el freno y continúa engendrando magníficas criaturas, seres salvajes cuyos alaridos rompen esta campana de cristal.
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Cógete a mi mano, arrímate un poquito más, nos perderemos en algún lugar lejano que nadie pueda imaginar.
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Quítame la vida... Pero no tus besos, róbame la lluvia, pero no me niegues agua de tu cuerpo.
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Dame mil caricias pero mátame de sed, déjame en el centro del infierno que podría aguantar el fuego si me dieras de beber.
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No sirve de mucho decir ideología dominante, pues es un pleonasmo: la ideología no es otra cosa que la idea en tanto que domina. Pero yo puedo enriquecerlo subjetivamente y decir: ideología arrogante.
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La fotografía permite cerrar los ojos, los abrimos y sigue ahí, pero el cine no, por eso debe ser silenciosa. En la foto no hay un fuera de campo, lo que ocurre solo ocurre dentro.
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Una cortesana dijo a un mandarín: seré tuya si esperas cien noches bajo mi ventana. Y el mandarín esperó, hasta la nonagésimo novena noche, en que tomó el taburete y se fue.
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¿Para qué sirve la utopía? Para sacar el sentido. Frente al presente, a mi presente, la utopía es un segundo término que permite hacer funcionar el resorte del signo: el discurso sobre lo real se hace posible, salgo de la afasia en que me hunde todo lo qu