Dale a la otra persona una buena reputación a la que hacer honor.
Frases célebres sobre: persona. [Página 60]
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Procura que la otra persona se sienta satisfecha de hacer lo que le sugieres.
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Haz que la otra persona se sienta importante, y hazlo sinceramente.
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Consigue que la otra persona diga si, si inmediatamente.
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Permite que sea la otra persona quien hable más.
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Trata honradamente de ver las cosas desde el punto de vista de la otra persona.
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Muestra simpatía por las ideas y deseos de la otra persona.
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Alienta a la otra persona. Haz que los errores parezcan fáciles de corregir.
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El interés, lo mismo que todo lo demás en las relaciones humanas, debe ser sincero. Debe dar dividendos no sólo a la persona que muestra el interés, sino también a la que recibe la atención. Es una vía de dos manos: las dos partes se benefician.
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El sexo es comunicación. Es dar placer a otra persona para generar placer en nosotros mismos.
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Cuando acariciamos una piel queremos acariciar el deseo que despierta nuestro propio deseo en el otro. Una persona que no se calienta, no nos calienta.
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Permite que la otra persona sienta que la idea es de ella.
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Recuerda que para cualquier persona, su nombre es el sonido más dulce e importante en cualquier idioma.
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Aún cuando tengamos razón y la otra persona esté claramente equivocada, sólo haremos daño si le hacemos perder prestigio.
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Demuestre respeto por las opiniones ajenas. Jamás diga a una persona que está equivocada.
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La crítica es inútil porque pone a la otra persona en la defensiva, y por lo común hace que trate de justificarse
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Si una persona quiere poner a prueba a cualquier religión, debe practicar sus consejos. Así podrá descubrir su verdadero valor.
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Personas erradas, usan la religión en forma errada. Como resultado de ello, la religión contribuye a mayores luchas y mayores divisiones.
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Los obstáculos son esas cosas que las personas ven cuando dejan de mirar sus metas.
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La imagen de víctimas que algunas personas tienen de sí mismas es tan fuerte que se convierte en el núcleo central de su ego. El resentimiento y los agravios forman parte esencial de su sentido del yo.