Tropecé con una piedra y caí al suelo. Tropecé con un punto y caí a un abismo.
Frases célebres sobre: pie. [Página 2]
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Si pienso en la nada, ya no existe la nada.
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La aparente metamorfosis de mi vida hace que pierda la memoria.
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Despierto de mi vacío, abro los ojos y vuelvo a mi natural estado.
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Mi desprolijidad emprolija mi pensamiento, como si supiera de equilibrio.
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La sustancia que me pierde no abandona pérdidas.
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¡Qué excelente caballo pierden por falta de destreza y denuedo para manejarlo!
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Yo, señores, me congratulo íntimamente de haber contribuído a que el pueblo argentino se halla levantado unísono con la energía y vitalidad de su carácter a protestar, como corresponde, de sus oprobiosos mandatarios, quedando de hoy en más de pie, firme y
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Que no te avergüence pensar distinto, vergüenza deben sentir los que piensan igual.
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Los animales no vivirían felices al lado de sus amos si supieran que en la fiesta van a ser degollados y van ir a parar en la barriga de su dueño; lo mismo sucede con los humanos, preferirían vivir en el bosque, lejos de este sistema, leyes, si supieran q
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Tenía las manos frías como las de una serpiente.
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¿Por qué me piden ponerme un uniforme e ir a 10000 millas de casa y arrojar bombas y tirar balas a gente de piel oscura mientras los negros de Louisville son tratados como perros y se les niegan los derechos humanos más simples? No voy a ir a 10000 millas
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Si sueñas con ganarme, será mejor que despiertes y pidas perdón.
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Después de anunciarle que el rey podría cortarle las piernas, los brazos y la cabeza. Oh, no está mal, de seis apéndices me quitan cinco...
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Envejecer no es ninguna ventaja. No le gusta a nadie. Empiezan a sucederte cosas malas y las opciones se reducen.
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La noche de bodas, mi mujer se detuvo en mitad del acto y se puso de pie en la cama para aplaudirme.
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El matrimonio es como las libretas de ahorro: de tanto meter y sacar se pierde el interés.
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A cada rato uno naufraga en lagunas educacionales. Cuando hay que detener un taxi uno piensa por qué diablos no enseñan a silbar desde el primer grado. O a desgrasar ollas, salir de un ascensor atascado, cambiar un caucho o llenar un formulario.
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Aprendí pronto que al emigrar se pierden las muletas que han servido de sostén hasta entonces, hay que comenzar desde cero, porque el pasado se borra de un plumazo y a nadie le importa de dónde uno viene o qué ha hecho antes.
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Me arrepiento de las dietas, de los platos deliciosos rechazados por vanidad, tanto como lamento las ocasiones de hacer el amor que he dejado pasar por ocuparme de tareas pendientes o por virtud puritana.