Nuestros órganos son los ministros de nuestros placeres
Frases célebres sobre: placer. [Página 14]
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Prefiero pasar por necio o estúpido, con tal de que mis faltas me den placeres o ilusiones, que ser sabio a rabiar.
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Los que no tienen hijos ignoran muchos placeres, pero también se evitan muchos dolores.
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Los hombres deberían saber que del cerebro y nada más que del cerebro vienen las alegrías, el placer, la risa, el ocio, las penas, el dolor, el abatimiento y las lamentaciones.
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¿Quién te bebe así y quién te reconoció en tu eternidad de placer y tristeza? ¿Esperas al dios? Espérame.
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Amar es inclinarse a obtener el placer de la perfección.
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La música es el placer que el alma experimenta contando sin darse cuenta de que cuenta.
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Otras más variadas: El fin supremo de la ciencia es la verdad: el fin del Arte es el placer.
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Adoro el arte, cuando estoy solo con mis notas, los latidos de mi corazón y las lágrimas caen, mi emoción y placer son inmensos.
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Más poderoso quiso la naturaleza que fuesen los males para dar pena, que los placeres para dar alegría.
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No confundáis el placer con la felicidad. No se los distingue a veces... Unos encuentran solo placer en lo que les da su propia felicidad, y otros no ponen su felicidad más que en su placer.
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Los placeres son como los alimentos: los más simples son aquellos que menos cansan.
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La poesía es útil sólo para los placeres del alma.
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A los antiguos hay que leerlos despacio; necesitamos mucha paciencia, es decir, mucha atención para obtener placer cuando recorremos esas obras.
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El gusto en literatura se ha vuelto tan doméstico y la aprobación tan dependiente del placer que, para empezar, buscamos al autor en un libro, y en el autor, sus pasiones y sus humores; si éstos son parecidos a los nuestros, los apreciamos; si son distint
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La admiración es un alivio para la atención, un término que ésta se prescribe para su placer y reposo.
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A su tiempo nacerá un Newton del placer y un Kant de las ambiciones.
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Todo el placer de los días está en sus amaneceres
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La felicidad estriba en nuestro placer y no en las cosas; somos felices por poseer lo que amamos, y no por poseer lo que los demás juzgan deseable
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Si no tuviéramos defectos no sentiríamos tanto placer descubriendo los de los demás.