No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que dig
Frases célebres sobre: placer. [Página 18]
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En ocasiones como ésta, es más que un deber moral el hablar con franqueza. Es un placer.
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El placer es el contenido de la vida.
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El placer es la única cosa por la que se debe vivir. Nada envejece tan rápido como la felicidad.
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El placer puro no existe: siempre va acompañado de alguna inquietud
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Un placer sin riesgos nos complace menos
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Hoy lo que consuela no es el arrepentimiento, sino el placer. El arrepentimiento está enteramente anticuado.
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Toda cosa se convierte en un placer cuando se hace a menudo. Éste es uno de los secretos más importantes de la existencia.
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Confieso que enterrar a algunas personas constituye un gran placer.
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Después de cumplido el deber, el descanso es un placer
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No puedo darte la formula del éxito, pero si la del fracaso: Trata de complacer a todos.
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El diablo nada oye más que truenos, crujidos y alboroto: de ahí que puedas con placer, aturdirlo a través de la dulzura.
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Los buenos libros realzan el carácter, depuran el gusto, despiertan repugnancia hacia los placeres groseros y nos levantan a una superior espera de pensamiento y acción
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¿Por qué he de ocultaros que el juego no es su único vicio? Parece que se ha inclinado por todos los placeres viciosos.
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El dolor cuenta las horas; el placer las olvida
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Pensamiento y estudio son igualmente necesarios para la felicidad de un país y para la vida de una ciudad. En el primero previenen las inquietantes sensaciones de indolencia y permiten el placer sublime de crear para la belleza; en la segunda, hacen que l
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Ignoran cuánto tormento encierra el placer.
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Soy el hombre más sencillo que existe, pero cuando siento un grito en mí, no acepto transformarlo en una vocecilla para complacer a los mudos y a los tartamudos. Pues yo no deseo agradar a nadie, ni tener discípulo ni ser discípulo. He venido a este mundo
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Los enamorados son ciegos, toman las rosas y dejan las espinas, el supremo placer consiste en destrozarse las manos.
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No para el tiempo, sino pasa; muere la imagen de sí, que a lo que pasa aspira a conservar igual a su mentira. No para el tiempo; a su placer se adhiere.