Con dolor la pobreza de muchos, en contraste con la opulencia de algunos
Frases célebres sobre: pobr. [Página 21]
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Los pobres no pueden esperar
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Sentir la pobreza ajena como propia
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Los animales necesitan nuestra ayuda, San Francisco se interesaba por los animales desvalidos y por los pobres.
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Hay que evitar el combate en lugar de vencer en él. Hay triunfos que empobrecen al vencido, pero no enriquecen al vencedor.
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Algo como una voz que me dijera de dentro de mí mismo: esta fe encantadora es la pobreza.
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El escritor no desempeña ninguna tares de importancia social. La literatura jamás deber ser comprometida. Simplemente debe ser buena literatura. La mía sólo está comprometida conmigo mismo. Que no me gusta que exista la pobreza es un problema aparte.
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Proteged a los pobres, si queréis llegar a ser ricos
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Amo a los militares. Los he amado siempre y prefiero ser la amante de un oficial pobre que de un banquero rico.
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Yo era pobre, pero sabía que la vida es hermosa y no tenía otra ambición que descubrir con nuevos significados la profunda de los vínculos que me unían a la tierra.
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Todas las madres son ricas cuando aman a sus hijos. No hay pobres, no hay feas, no hay madres viejas. Su amor es siempre la más bella de las Alegrías. Y cuando parecen tristes, basta un beso que reciban o que den para que todas sus lágrimas se conviertan
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Albergue pobre. Los gemidos del perro en la lluvia nocturna.
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Era un pobre ser pequeño y misterioso, como todo el mundo...
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Usando abonos químicos los árboles crecerán más pero el suelo se va empobreciendo.
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Pobre, pero endeudado sólo conmigo mismo.
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Todas las tonterías estereotipadas para uso de los enamorados, que las usan sin variar en cada caso, parecen siempre encantadoras a las mujeres, y solamente leídas con frialdad pueden parecer pobres de ingenio. El gesto, el acento, la mirada de un joven l
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La avaricia empieza donde termina la pobreza
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La pobreza nos incita a hacer y soportar cualquier cosa con tal de liberarnos de ella, y por eso nos aparta de la virtud
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La pálida muerte llama con el mismo pie a las chozas de los pobres que a los palacios de los reyes
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¡Pobre alma, hija de tantas miserias! Estás como calcinada por tantos y tan crueles sufrimientos físicos. Sin embargo, todavía te invade el flujo abismal de los misterios de Dios