El destino, el azar, los dioses, no suelen mandar grandes emisarios en caballo blanco, ni en el correo del Zar. El destino, en todas sus versiones, utiliza siempre heraldos humildes.
Frases célebres sobre: pre. [Página 415]
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Si a veces empleaba locuciones que parecen triviales, lo hacía con el fin de ser perfectamente comprendido de las masas, de las clases del pueblo, y descendía por decirlo así, abandonando las pretensiones literarias con la mira de ilustrar el espíritu del
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Siempre así es el amor, será y ha sido: mata de celos y de un golpe, y luego besa y besa, llorando lo que mata.
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La gloria, la fama, la unanimidad es un espejismo. Siempre parecen más brillantes en otro.
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Las maravillas del mundo nunca son pocas, lo que siempre falta es la capacidad de sentir y admirar
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Los verdaderos analfabetos son los que aprendieron a leer y no leen
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Por muchos descubrimientos que hayamos hecho en el país del amor propio, siempre quedarán muchas tierras desconocidas.
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Hay poca gente lo bastante cuerda que prefiera la censura provechosa a la alabanza traidora.
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Lo que tomamos por virtudes a menudo no es más que un compuesto de diversas acciones y diversos intereses que el azar o nuestro ingenio consiguen armonizar, y no es siempre el valor y la castidad lo que hace que los hombres sean valientes y que las mujere
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Amamos siempre a los que nos admiran, pero no siempre a los que admiramos.
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Es la prerrogativa de los grandes hombres tener sólo grandes defectos.
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Nada sabéis si sólo sabéis mandar, reprender y corregir
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Es preciso estar siempre presto a declarar la guerra, para que no nos veamos obligados a la desgracia de tener que aceptarla.
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La franqueza en las mujeres, es casi siempre una inconsecuencia.
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Un rey está perdido si no rechaza la adulación y si no prefiere a los que dicen audazmente la verdad
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El verdadero valor consiste en prever todos los peligros y despreciarlos cuando llegan a hacerse inevitables.
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Para saber bien las cosas, hay que conocerlas con todo detalle; y como los detalles son casi infinitos, nuestros conocimientos son siempre superficiales e imperfectos
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Hay poca gente sensata que prefiera la censura provechosa a la alabanza traidora.
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Cómo pretendes que otro guarde tu secreto si tú mismo, al confiárselo, no lo has sabido guardar.
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La inteligencia no podría representar mucho tiempo el papel del corazón.