Las clases criminales están tan cerca de nosotros que incluso la policía puede verlas. Pero están al mismo tiempo tan lejos que sólo el poeta puede comprenderlas.
Frases célebres sobre: pre. [Página 489]
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A veces expresar con palabras la realidad tal cual es le conduce a uno a la insinceridad.
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Disculpen, tengo que marcharme les dije a los de la mesa. Eché a andar sintiéndome como un fantasma, como siempre que he bebido demasiado.
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Si lográramos aprender el arte de mantenernos siempre ecuánimes, reduplicaríamos incomparablemente nuestra eficacia
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Los soñadores siempre parecían creer que su sueño merece el precio que pagarán los demás. También se engañan a sí mismos diciendo que controlarán el mal que usarán para hacer cumplir su sueño.
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Un hombre como ése piensa que el miedo puede ganar lealtades. Muchos amos con un látigo pueden atestiguar que funciona. No se gana lealtad, sólo obediencia, y sólo mientras el látigo está presente.
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Hacía tiempo que había aprendido que cuando pasaba algo inusual, algo que formaba parte del plan de alguien y no del suyo, descubría más información esperando que preguntando. Los adultos casi siempre perdían la paciencia antes que Ender.
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No me hables como si comprendieras mis pecados. No me hables tú a mí como si supieras qué comprendo y qué no comprendo. Alvin se rió, sombrío. Oh, qué boca tienes. No tienes respuesta para lo que he dicho, así que me reprochas lo que digo. No voy a re
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A los jóvenes lectores hay que darles primero algo que puedan amar, y una vez que lo amen, entonces pueden aprender cómo es la literatura.
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Lo comprendía instintivamente, como siempre había hecho; era su mayor don, conocer las emociones aún mejor que la persona que las experimentaba.
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Ella se ha ido, y yo estoy aquí. Vine a buscarte. Vine para ver los árboles, la hierba, los pájaros y tu sonrisa. El feliz por siempre jamás. Para eso vivía ella, sólo para eso.
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Siempre queda la esperanza, sin embargo, de que al menos algunos lectores beban en la fuente vieja y seca para descubrir el agua nueva que aflora desde un manantial no descubierto.
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Estaba creciendo. Pronto sería un hombre. Se preguntó qué significaría aquello. Seguro que no podría exigirse más de sí mismo como adulto de que lo había hecho como niño. No había más.
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Pero la esencia de la dignidad es pretender desear lo que no se puede impedir.
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Ahora te amaré para siempre, pensaba. Estoy mintiendo, se dijo, y esta vez tenía razón.
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Eso es lo bueno del viaje en el tiempo. Si uno comete un error, siempre puede regresar para enmendarlo.
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La envidia que habla y que grita es siempre inhábil; se debe temer bastante en cambio la que calla.
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La preocupación es un juicio que espera las pruebas.
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Me vi obligado a pedir dinero prestado una y otra vez o a aceptar como alternativa el riesgo de morirme de hambre.
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El gran libro, siempre abierto y que tenemos que hacer un esfuerzo para leer, es el de la Naturaleza, y los otros libros se toman a partir de él, y en ellos se encuentran los errores y malas interpretaciones de los hombres