La vocación del cristiano es la santidad, en todo momento de la vida. En la primavera de la juventud, en la plenitud del verano de la edad madura, y después también en el otoño y en el invierno de la vejez, y por último, en la hora de la muerte.
Frases célebres sobre: primavera. [Página 4]
Hay un total de 164 freses célebres sobre "primavera" este sitio web. [Página 4]
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Dulce me eres, linda morena, como me es dulce de primavera naciente aurora.
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Amando, se poseen todas las primaveras.
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¿Qué perfume usas? Y riendo le dije: ¡Ninguno, ninguno! Te amo y soy joven, huelo a primavera...
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En las manos del ocio, un breve tiempo abriste tu ala blanca, pregonando el lejano país donde se oculta la oriental primavera.
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Una noche de primavera. En la sombra del templo un misterioso hombre suplicando.
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Se va la primavera quejas de pájaros lágrimas en los ojos de los peces.
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La dulce noche primaveral contemplando los cerezos en flor ha llegado a su fin.
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¿Es primavera? La colina sin nombre se perdió en la neblina.
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Llegó la primavera un camino pequeño donde incluso el sonido del viento no puede ser oído.
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Nuestro canario se escapó un día de primavera llega a su fin.
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Los días, que en un matrimonio por conveniencia sólo traen consigo espinas, hubieran dejado que se abrieran rosas de primavera. Cómo hubiese recogido esos días que ahora aborrezco.
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A lo largo la mano corre por la barandilla del mirador. Los montes en primavera.
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Primavera en el hogar. No hay nada y sin embargo hay de todo.
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Un canasto de flores abandonado y nadie en las montañas en primavera.
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Atardecer primaveral. ¿Qué lee el hombre que no tiene mujer?
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Cual la generación de las hojas, así la de los hombres. Esparce el viento las hojas por el suelo, y la selva, reverdeciendo, produce otras al llegar la primavera: de igual suerte, una generación humana nace y otra perece.
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Ningún general asedia al adversario con tanta maestría, como esta flor amarilla. Todos los años toma febrero por asalto, instaura la floración total de la primavera y se retira sin ruido por las rutas de marzo.
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La ágil caricia de tus sedas era como una primavera perfumada...
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¡Toda la primavera dormía entre tus manos!