Los cuentos de hadas se equivocaban. El príncipe no despertaba a la princesa con un beso, sino con una promesa. En sus brazos ella estaría a salvo para siempre. Ella despertaba para vivir feliz para siempre jamás. Si no lo hubiera sabido, la princesa habr
Frases célebres sobre: prince. [Página 2]
Hay un total de 34 freses célebres sobre "prince" este sitio web. [Página 2]
-
-
Cuando nos juntamos con Los Rodríguez no teníamos canciones qué tocar y ensayamos con Princesa de Joaquín Sabina. Es una letra buenísima que tiene mucho rock and roll
-
El mundo, mi mundo, está bajo tus pies, mi ángel, mi princesa, mi amada inmortal.
-
¡Salud, primavera, princesa encantadora! Saludo engrandecido las gasas de tu velo.
-
Durante años, la había adorado a distancia. La más constante imagen de ella en su pensamiento era la de la primera vez que la vio bajando las escaleras en el salón de Earlcastle y se dijo que debía de ser la princesa de un cuento.
-
En efecto, la dama que debía conducirme era, como ya lo dije, de una belleza perfecta y de un aspecto tan arrogante que al principio la tomé por la princesa misma.
-
Es tu oportunidad, Filippo lo animé. Todo lo que puedo darte es la libertad. La princesa, en cambio, puede darte una parte importante de los beneficios de un asunto fracasado, que quizá con muchas probabilidades te conduzca a la horca.
-
Yo no espero que seas nadie para mí no es importante, yo no bailo con princesas pero te haré reina del baile En la planta de tus pies
-
Es demasiado tarde princesa
-
Princeton es un lugar pequeño y maravilloso, una localidad original y maravillosa, llena de mezquinos semidioses con zancos
-
Las mujeres son putas asesinas, Max, son monos ateridos de frío que contemplan el horizonte desde un árbol enfermo, son princesas que te buscan en la oscuridad, llorando, indagando las palabras que nunca podrán decir. En el equivoco vivimos y planeamos nu
-
De inmediato, la orgullosa frente de la intrépida princesa se cubrió con las arrugas de la agonía. Lanzó un grito doloroso y su corazón se convirtió en un ardiente brasero: Se llevó la mano al corazón para no retirarla ya nunca.
-
Princesa, cuyos conocimientos y crímenes merecen un elevado lugar en mi imperio, bien hacéis en emplear el tiempo que os resta; pues las llamas y los tormentos que se apoderarán pronto de vuestro corazón os mantendrán bastante ocupada.
-
Y como si yo hubiera sido, en un cuento de hadas, la nodriza de una princesita, reconocí el pequeño lunar en su flanco.