Ruego al Diablo y a su más alto dignatario acojan esta suerte de blasfemia como se acoge un mal, una epidemia, que acaba con esclavo y propietario.
Frases célebres sobre: prop. [Página 138]
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Un remedio de mi propia medicina
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No es el muerto quien provoca el estupor es la sorpresa de ver cómo olvidamos su propia muerte, nuestro gran dolor
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El experimento tiene dos propósitos, a menudo independiente el uno del otro: permite la observación de nuevos hechos hasta entonces insospechados o aún no bien definidos; y determina si una hipótesis de trabajo se ajusta al mundo de hechos observables.
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Los viajes sirven para conocer las costumbres de los distintos pueblos y para despojarse del prejuicio de que sólo es la propia patria se puede vivir de la manera a que uno está acostumbrado.
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El que emplea demasiado tiempo en viajar acaba por tornarse extranjero en su propio país.
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Cualquier gran escritor, o simplemente buen escritor, elabora un mundo en consonancia con su propia especificidad. Tal cosa es consustancial al estilo propio, aunque no se trate, únicamente, del estilo. Se trata, en suma, de la firma inimitable que pone e
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La justicia te proporcionará paz, y también trabajos.
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Siempre he creído que cada uno hace su propia felicidad y es responsable de sus propios problemas
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Una gran proporción de la literatura que ha sobrevivido ha tenido que ver con distintas formas de muerte violenta.
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Proporción es belleza en el orden de las medidas.
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Si no puedes poner paz, por la igualdad, ponla, por la proporción.
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Sólo quien no excluya nada de su existencia, ni lo que sea enigmático y misterioso, logrará sentir hondamente sus relaciones con otro ser como algo vivo, y sólo él estará en condiciones de apurar por sí mismo su propia vida.
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Las obras de arte nacen siempre de quien ha afrontado el peligro, de quien ha ido hasta el extremo de la experiencia, hasta el punto que ningún humano puede rebasar. Cuanto más se ve, más propia, más personal, más única se hace una vida.
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¿Es necesario que te muestren el camino en el interior de tu propia casa?
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Si se rastrea el miedo a la muerte hasta el objeto cuya pérdida le dio origen, se verá que ese objeto no es el cuerpo, sino la mente que funciona en él. Lo que el ser humano teme perder es la conciencia, no el cuerpo. Él ama la existencia, que es su propi
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Tú te desprendes de esta o aquella de mis posesiones. Si, en cambio, te desprendes de yo y mi, te desprendes de todas ellas de un solo plumazo. Se pierde la semilla de la posesión propiamente dicha. Con ello el mal es anulado en su mismo germen.
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Los difuntos están felices. Son los deudos los que se afligen por la persona que murió. La propia existencia es evidente con o sin el cuerpo. ¿Por qué, entonces, uno debería desear que las cadenas corporales continúen? Que el hombre busque a su Yo subyace
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Piensa en las esculturas en la base de los templos, que parecen llevar todo el peso de la torre sobre sus espaldas. En verdad el templo está construido sobre la tierra, y su peso descansa en ella. El ser humano que se apropia de la sensación de hacer es c
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Libertad es nuestra propia tiranía; tiranía es la libertad de los demás