Nunca podemos juzgar la vida de los demás, porque cada uno sabe de su propio dolor y de su propia renuncia. Una cosa es suponer que uno está en el camino cierto; otra es suponer que ese camino es el único
Frases célebres sobre: propio. [Página 28]
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Matar la vida, frenarla, con la reducción de los hombres a meras cosas, alienarlos, mistificarlos, violentarlos, es propio de los opresores.
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Que la juventud escoja su propio camino, pero algunos consejos le serían útiles.
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Es muy propio hablar más el que más teme.
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En verdad, el inacabamiento del ser o su inconclusión es propio de la experiencia vital. Donde hay vida, hay inacabamiento.
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El miedo a sufrir es peor que el propio sufrimiento
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Los hombres son dueños de su propio destino.
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Loco es quien vive en un mundo propio
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La juventud es así, establece los propios limites sin preguntar si el cuerpo es capaz de soportarlos. Y el cuerpo siempre lo es
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El mundo está en las manos de la gente capaz de ver las transformaciones del presente, de la gente con coraje para vivir sus sueños, cada cual de acuerdo con su propio talento.
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Cuando buscamos el tesoro, nos damos cuenta de que el camino es el propio tesoro
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¿Cómo juzgar en un mundo donde se intenta sobrevivir a cualquier precio, a aquellas personas que deciden morir? Nadie puede juzgar. Sólo uno sabe la dimensión de su propio sufrimiento, o de la ausencia total de sentido de su vida
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Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre. El fuego, la humedad, los animales, el tiempo y su propio contenido.
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La cosa más seductor del arte es la personalidad del propio artista.
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El pintor debe reflejarse en su propio trabajo, debe responder no con palabras, sino con pinturas.
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El corazón de las matemáticas son sus propios problemas.
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No lo leas a secas. ¡Lucha! Hazte tus propias preguntas, busca tus propios ejemplos, descubre tus propias pruebas. Extraído de I want to be a Mathematician.
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Y lo espantoso era que Grenouille, aunque reconocía este olor como el suyo, no podía olerlo. No podía, ni siquiera ahogándose en el propio olor, ¡Olerse a sí mismo!
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Para abrir el corazón ajeno, es necesario antes abrir el propio.
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El único amor consecuente, fiel, comprensivo, que todo lo perdona, que nunca nos defrauda, y que nos acompaña hasta la muerte es el amor propio.