No puedo imaginar a las matemáticas como algo difícil y aburrido.
Frases célebres sobre: pue. [Página 569]
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¿Qué hogar me acogerá? ¿Entre qué valles tendré mi puerto? ¿Bajo qué arboleda construiré mi morada? ¿Qué hondo río me dará la canción de su murmullo? La tierra está ante mí. Con corazón alegre y sin temer la libertad.
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Un hombre no es un hacha. No es una condenada herramienta que corta, tala y destroza todo el día. Las cosas le llegan. Hay cosas que no puede desprender porque las lleva dentro.
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Ni siquiera sabía su nombre. Y si no sabía su nombre, entonces no supe nada y jamás he sabido absolutamente nada, puesto que lo único que quería saber era su nombre, y cómo no iba a dejarme ajando, había estado haciendo el amor con una mujer que ni siquie
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Habían pasado tres meses, no, dos, y todavía le inquietaba el silencio que invadía la casa por las noches. La puesta de sol, tres minutos de azul Tiziano y luego la noche cerrada. Y con ella un sólido silencio pegado a la tierra. Ni grillos, ni ranas, ni
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En esencia, dice que la economía mundial está desintegrándose y que si las tendencias actuales continúan, el resultado será caos. Cerraduras dobles en las puertas, guardias armados y el temor de secuestros y asesinatos son las nuevas recompensas del logro
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Los únicos trabajos que no pueden hacer ningún hombre son ser una incubadora humana o amamantar. Así mismo, el único trabajo que no puede hacer ninguna mujer es ser donante de esperma
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En las relaciones personales, o en el trabajo, desde el momento en que uno sabe cuáles son sus valores puede conceder prioridad a la manifestación de lo que le importa más, concentrando sus energías en conseguirlo.
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La única forma de que todos, incluso los gorrones, paguemos por un servicio de correos por ejemplo es mediante los impuestos universales.
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Siempre será más barato mejorar las condiciones de los pobres para que puedan consumir más, que bajar el precio de las cosas para que las puedan consumir los pobres.
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Toda sociedad que destruye el tejido de su Estado mantenido con los impuestos y los servicios públicos de todos no tarda en desintegrarse en el polvo y las cenizas de la individualidad.
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El único placer de la vida en Ginebra es que allí cada cual puede morir como le dé la gana. Hay mucha gente decente que ni siquiera llama al cura.
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Un capuchino decía: ¡Qué sabio ha sido Dios poniendo la muerte después de la vida! Porque si la hubiera puesto antes, no hubiéramos tenido tiempo para hacer penitencias.
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Una justicia llevada demasiado lejos puede transformarse en injusticia
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El placer mayor que un hombre de bien puede tener es el de dar gusto a sus amigos.
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Bajo ninguna tiranía desearía vivir, pero puestos a escoger detestaría menos la de uno solo que la de muchos: un déspota tiene siempre algún momento bueno; una asamblea de déspotas no lo tiene jamás.
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Para encadenarlo al pueblo es preciso aparentar que se llevan las mismas cadenas que él.
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Debe ser muy grande el placer que proporciona el gobernar, puesto que son tantos los que aspiran a hacerlo.
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Detesto lo que escribes, pero daría mi vida para que puedas seguir escribiendo.
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No vivimos más que dos días; no vale pues la pena pasarlos arrastrándose ante despreciables bribones.