Refiérense las leves pasiones, y las muy grandes no se pueden referir.
Frases célebres sobre: pued. [Página 403]
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No puedo cerrar mis puertas ni clausurar mis ventanas: he de salir al camino donde el mundo gira y clama, he de salir al camino a ver la muerte que pasa.
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En este instante puro para mirar la muerte puede mi sombra amiga reconquistar tu frente.
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El puente es más alto de lo que me imaginaba. ¡Nunca he estado en un lugar tan alto! Pensarlo me aturde. Toco mi calzado roto. ¿Puede una mujer curarse un pie en un puente público? No lo sé. El tráfico fluye rápido y continuo, como agua rugiente.
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Todas esas horas pasadas cada mañana, durante tantos años, buscando ideas, han salvaguardado en mí un vigor intelectual del que yo no disfrutaría hoy si hubiera continuado a pintar paisajes y acuarelas, algo que puedo realizar tan cómodamente, como sin pe
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Una mujer bella sólo puede ser pintada como tótem; no como una mujer, sino como una virgen, una reina, una esfinge.
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Si no puede ser rico, lo siguiente que más se le parece es ser presuntuoso y cínico.
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Puede usted cortocircuitar las dos o tres neuronas que usa la gente a modo de sentido común, apelando a su avaricia. Nada define mejor al ser humano que su voluntad para hacer cosas irracionales en la persecución de recompensas fenomenalmente improbables.
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Un solo bien puede haber en el mal: la vergüenza de haberlo hecho.
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Soy el reino elevado por encima de tus hombros al que no halagarías ni puedes ignorar.
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La risa mata el miedo, y sin miedo no puede haber fe. Pues sin temor al diablo, no hay necesidad de Dios
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Puede que el amor no haga girar al mudo, pero debo admitir que hace que el viaje valga la pena.
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No puede haber orden cuando hay mucha prisa.
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No hay contentamiento más cierto que el que no se puede quitar.
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Ninguno hay tan bajo, que no pueda esperar venganza de otro mayor.
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Niego que las riquezas sean un bien: pues si lo fuesen, harían hombres buenos; ahora bien, como lo que se encuentra entre los malos no puede llamarse un bien, les niego ese nombre. Por lo demás, concedo que han de tenerse, que son útiles y proporcionan gr
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La felicidad no mira dónde nace, sino adónde puede llegar
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Las preguntas son éstas: ¿Quién eres? ¿Qué has querido de verdad? ¿Qué has sabido de verdad? ¿A qué has sido fiel o infiel? ¿Con qué y con quién te has comportado con valentía o con cobardía? Estas son las preguntas. Uno responde como puede, diciendo la v
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El deseo de ser diferente de lo que eres es la mayor tragedia con que el destino puede castigar a una persona.
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La poesía puede hacer realidad un orden, en el que finalmente podemos crecer hasta la dimensión que hemos almacenado mientras crecíamos, un orden que satisface lo que es apetecible para la inteligencia y aprehensible por el afecto.