Los científicos no diseñan armas, quienes lo hacen son los ingenieros militares. La ingeniería es una rama bastante distinta, la técnica es bastante diferente de la ciencia básica. Los científicos estudian la realidad; los políticos, los empresarios y los
Frases célebres sobre: quie. [Página 226]
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Sólo los fanáticos odian a las personas tanto como las doctrinas. Uno puede ser intolerante con las teorías falsas, pero tolerante con quienes las sustentan, a condición de que no medren con ellas.
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La derecha defiende los intereses de los privilegiados, en tanto la izquierda se preocupa por los desamparados
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El hombre a quien nadie envidia no es feliz
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La mayor parte de los hombres, falseando la verdad, quieren aparentar ser mejores
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Deje que el que es hacendao cuide las vacas que tiene, que él es a quien le conviene asigurar su ganao.
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Quien no es envidiado, no es digno de serlo.
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Tiene poder aquel en quien la masa cree
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Siempre vive con grandeza quien hecho a grandeza está
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Solamente quien mueva los corazones, moverá el mundo.
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Es en relación con el punto de vista estadístico donde la estructura de las partes esenciales de los organismos vivos se diferencia de un modo absoluto de cualquier otra porción de materia que nosotros, físicos y químicos, hayamos manejado físicamente en
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En la fe el espíritu descansa; en la razón vive; en el amor goza; sólo en el dolor adquiere conciencia.
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Las sensaciones al ascender por una escalera pueden varias mucho: desde las diferentes pasibilidades de diseñar las escaleras de una vivienda, hasta las posibilidades que ofrece una escalera en el exterior, por la que ascender o descender apenas requiere
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Yo quiero criticar y ser criticado. La fe, sin embargo, constituye una actitud básica marcada por la ausencia de crítica frente a la voluntad divina y exige mi sumisión frente a su sentido inescrutable. Representa una forma de violación espiritual. He de
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Cualquiera que cayera bajo el hechizo de su personalidad se convertía en un verdadero soldado. Parecía saber cómo era el enemigo y cómo reaccionaría
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Yo quiero ser fuego, volcán de aire rojo que incendie el secreto de todas las ramas y todos los pechos.
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¡Quiero escapar indemne del infierno que arde en la trama de tus besos sabios!
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Ahoga entre tus labios mi tristeza, y esta inquietud punzante que ya empieza a taladrar mi sien con sus latidos.
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Decía siempre la mar. Así es como dicen en español cuando la quieren. Aunque hablen mal de ella siempre se refieren a ella como si fuera una mujer.
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El general con quien uno habla hará magníficos elogios del general derrotado, y luego se le caerá la baba contando con todo detalle cómo le derrotó.