Al que quiere aprender a rezar, embárcale.
Frases célebres sobre: quie. [Página 310]
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Si quieres destruir a una persona, entonces véncela al ajedrez. Es mucho más seguro que el veneno.
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Una ley natural que olvidamos es que la versatilidad intelectual es la compensación por el cambio, el peligro y la inquietud. Un animal en perfecta armonía con su medio ambiente es un perfecto mecanismo.
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Me sentía desnudo en un extraño mundo. Experimenté lo que quizá experimenta un pájaro en el aire claro, cuando sabe que el gavilán vuela y quiere precipitarse sobre él. Mi pavor se tornaba frenético.
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Todo hombre tiene libertad para hacer lo que quiera, siempre y cuando no infrinja la libertad de otro hombre.
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Todo hombre es libre de hacer lo que quiera, mientras no infrinja la libertad de los demás
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Los perros sólo ladran a quienes no conocen.
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Malos testimonios son los ojos y las orejas para quienes no entienden su lenguaje.
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Los perros, de cierto, ladran a quien no conocen.
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Mire, yo creo que todos los totalitarismos son nefastos, tanto si son de derechas como si son de izquierdas, y los meto a todos en el mismo saco.
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Cuando dibujo a un personaje corriendo, por regla general va de izquierda a derecha, en virtud de esta sencilla regla; y además, esto corresponde a una costumbre del ojo, que sigue el movimiento y que lo acentúa; de izquierda a derecha la velocidad parece
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Quien quiera que sea y dónde sea que esté, el hombre que piensa se convierte en luz y potencia.
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Quien por un amor muy grande lo que finalmente es una locura muere, renace para ya no conocer ni amor ni odio, sólo para gozar
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No es raro que el hombre a quien contradicen de una manera insólita e irrazonable bruscamente descrea de su convicción más elemental. Empieza a vislumbrar vagamente que, por extraordinario que parezca, toda la justicia y toda la razón están del otro lado;
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Sin rastros de ese gusto literario que atiende menos al asunto que a los medios, sus predilecciones se orientaban hacia aquellos libros hacia los que cualquier mente sana y superior, ocupada en algún cargo activo y de autoridad en el mundo, tiende natural
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No hay nada que hacer entonces. Ya que él no quiere dejarme, yo tendré que dejarlo. Mudaré mi oficina; me mudaré a otra parte, y le notificaré que si lo encuentro en mi nuevo domicilio procederé contra él como contra un vulgar intruso.
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En medio de lo impersonal personificado, aquí hay una personalidad. Aunque sólo un punto, como máximo: de donde quiera que haya venido; a donde quiera que vaya; pero mientras vivo terrenalmente, esa personalidad, como una reina, vive en mí, y siente sus r
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Yo no sé todo lo que podrá pasar, pero, sea lo que quiera, iré a ello riendo.
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En realidad, él era uno de esos lobos de mar a quienes las penalidades y peligros de la vida naval, en esa época de prolongadas guerras, nunca le habían estropeado el instinto natural para el goce de los sentidos.
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Los inflacionistas mejor preparados no dejan de reconocer que cualquier incremento sustancial en el volumen de dinero en circulación lleva consigo la reducción del poder adquisitivo de la unidad monetaria; en otras palabras, conduce a un aumento en el pre