Dame ilusión, esperanza, ganas de vivir y no me olvides
Frases célebres sobre: ran. [Página 241]
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No se si mis pinturas son o no surrealistas pero de lo que sí estoy segura es que son la expresión más franca de mi ser
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Las olas del corazón no estallarían en tan bellas espumas ni se convertirían en espíritu si no chocaran con el destino,esa vieja roca muda.
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Primero el trabajo, luego y con él la palabra articulada, fueron los dos estímulos principales bajo cuya influencia el cerebro del mono se fue transformando gradualmente en cerebro humano
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La forma en que la gran masa de los pobres son tratados por la sociedad moderna es verdaderamente escandalosa
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Hace falta una revolución que transforme por completo el modo de producción existente hasta hoy día y, con él, el orden social vigente
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es Seguramente más oportuno considerar las Constituciones como superestructuras levantadas al objeto de garantizar el mantenimiento del Estado de derecho que, como suele hacerse, atribuirles la categoría de fuente de todas las demás leyes.
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Las nuevas cosas... Sólo llegan a constituir el patrimonio de la mayoría de la gente sólo porque durante algún tiempo han sido el lujo de los menos...
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Explicar la historia es tanto como descubrir las pasiones de los hombres, su genio, sus fuerzas operantes; y a esa seguridad de la providencia suele llamársela su plan.
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El arte es difícil, transitoria su recompensa.
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El hombre crece junto con sus grandes fines
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El día sigue a la noche cerrada, y cuando viene el tiempo, maduran hasta los más tardíos frutos
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¡Oh celos! La más grande de las bagatelas.
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Es la voluntad, la que hace al hombre grande o pequeño.
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En las grandes adversidades toda alma noble aprende a conocerse mejor.
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Solamente conoce el amor quien ama sin esperanza.
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No es la vida el más grande de los bienes, y el mayor de los males es la culpa.
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Sólo conoce el amor quien ama sin esperanza.
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El deber no es otro que sentir lo grande, adorar lo bello y no aceptar, con las ignominias que nos imponen, todos los convencionalismos sociales.
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No hay un cretino que no haya soñado ser un gran hombre, ni un burro que, al contemplarse en el arroyo junto al que pasaba, no se mirara con placer, encontrándose aires de caballo.