Todo gran trabajo es preparado cómo para que suceda como un accidente.
Frases célebres sobre: ran. [Página 553]
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La política debe partir de la vida de la gente. No tengamos miedo de las ideas nuevas, saquémoslas de la vida cotidiana del pueblo francés.
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Eran caballeros desde la mañana a la noche, oficiales de ocasión, aventureros y orgullosos bohemios. Hombres famosos, sabían tocar todos los instrumentos, eran ricos en cómicas frases y alegres refranes, y expertos en el oficio del júbilo.
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El poder y el despotismo duran poco.
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Muchos habrían sido sabios si no hubieran creido demasiado pronto que ya lo eran.
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Vendrán en los tardos años del mundo ciertos tiempos en los cuales el mar océano aflorará los atamientos de las cosas y se abrirá una grande tierra y un nuevo marinero como aquel que fue guía de Jasón y que hubo de nombre Tiphys descubrirá nuevo mundo y y
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No existe ningún gran genio sin un toque de demencia
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Si eres hombre, alza tus ojos para admirar a los que han emprendido cosas grandes aunque hayan fracasado
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Nadie ama a su patria porque es grande, sino porque es suya
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Vive con los hombres como si Dios te viese; háblale a Dios como si los hombres te oyeran
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Al que va de prisa se le hace grande un pequeño estorbo.
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La mayor muestra de valentía es ver a un gran hombre luchar contra la adversidad
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Cuando el sol se eclipsa para desaparecer, se ve mejor su grandeza
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Nadie puede llevar la máscara durante mucho tiempo
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Es feliz, por tanto, el que tiene un juicio recto; es feliz el que está contento con las circunstancias presentes, sean las que quieran, y es amigo de lo que tiene; es feliz aquel para quien la razón es quien da valor a todas las cosas de su vida
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Todos esperan, convocados por un silencio de campanas; todos esperan, sombra a sombra, que por sus ojos hable el alba.
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Pensábamos en secretos. Auténticos secretos, e insidiosos. Tantos que eran incontables. Cuando ahora trato de dilucidar quién sabía qué y quién no sabía nada, quién lo sabía todo y quién era un farsante, tengo que parar y desistir, porque la cabeza me da
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Mi nombre, en aquel entonces, era Susan Trinder. La gente me llamaba Sue. Sé en qué año nací, pero durante muchos años no supe la fecha, y celebraba mi cumpleaños en Navidad. Creo que soy huérfana. Sé que mi madre ha muerto. Pero nunca la vi, no era nadie
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Yo sabía algo de esa clase de amor. Sabía lo que era desnudar tu corazón palpitante y temer, cuando lo hacías, que los latidos se oyeran demasiado y te delatasen.
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- ¿Cree usted que hay alguna distinción entre la ignorancia y la indiferencia?- Ni lo sé, ni me importa