Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Frases célebres sobre: raz. [Página 136]
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¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
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Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
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Y en las noches de luna imaginaria sueña con la mujer imaginaria que le brindó su amor imaginario, vuelve a sentir ese mismo dolor, ese mismo placer imaginario y vuelve a palpitar el corazón del hombre imaginario.
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Las personas que brindan su plena confianza creen por ello tener derecho a la nuestra. es un error de razonamiento: los dones no dan derecho.
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Hay siempre un poco de locura en el amor. Más también hay siempre un poco de razón en la locura.
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El demonio de la cobardía que quisiera cruzarse de brazos y llevar una vida más fácil te susurra: Dios existe.
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No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada.
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Pido pues a mi orgullo que siempre vaya del brazo con mi cordura. Y cuando me abandone mi cordura, pues le gusta alzar el vuelo, que mi orgullo vuele siquiera del brazo con mi locura.
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Perdóname lector, amistoso lector que no me pueda despedir de ti, con un abrazo fiel: me despido de ti con una triste sonrisa forzada.
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Contra la poesía de las nubes nosotros oponemos la poesía de la tierra firme, cabeza fría, corazón caliente.
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Bien lo sabes: ese demonio cobarde que llevas dentro a quien complace juntar las manos y cruzar los brazos, y sentirse más cómodo — ese demonio cobarde te dice: ¡Existe un Dios!
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Y he de aprender aún a acercarme a ti con mayor modestia; demasiado impetuoso va aún hacia ti mi corazón.
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Vuestra virtud es vuestro propio ser, y no nada ajeno a vosotros; es piel y disfraz.
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¿No tendría que ser yo un barril de memoria si pretendiese llevar conmigo hasta mis razones?
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Reí de buena gana, mientras me temblaban las piernas y también el corazón.
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Sois estériles; ésta es la razón de que no creáis en nada.
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En el amor siempre hay algo de locura, mas en la locura siempre hay algo de razón.
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La instrucción en los grandes Estados será, cuando más, mediocre, por la misma razón que en las grandes cocinas se hace todo medianamente.
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Es más noble quitarse a sí mismo la razón que mantenerla, sobre todo cuando se tiene razón. Mas para eso hay que ser muy rico.