Y el corazón a cada latido amanece una esperanza nueva que tiene algo del cielo.
Frases célebres sobre: razó. [Página 66]
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La religión es para las personas sin razón
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Bienaventurado el que, dejando a parte su gusto e inclinación, mira las cosas en razón y justicia para hacerlas
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.. Me di cuenta también de que sólo estaba en la Tierra para una breve visita. Estoy aquí por una única vez y no habrá retorno. Por esa razón comencé a escribir.
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Un corazón sencillo y generoso.
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Con mujeres el corazón discute, no la mente.
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¡Escúcheme, hombre de corazón duro! ¡Escúcheme, orgulloso, severo y cruel! ¡Habría podido salvarme y devolverme la dicha y la virtud, pero no quiso! Usted es el destructor de mi alma, mi asesino, ¡Que caiga sobre usted la maldición de mi muerte y la de mi
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Era espontáneamente emprendedor, firme e intrépido; poseía un corazón de guerrero, y habría podido sobresalir con esplendor a la cabeza de un ejército.
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No es la razón la que nos provee de una dirección moral, sino la sensibilidad.
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No hay que preguntar si los que lloran tienen o no tienen razón, sino sencillamente hacer lo que se pueda para que no lloren
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Corazón blanqueado por la lluvia. Carcaza golpeada por el viento.
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Ella me escuchaba con ansia; parecía devorar mis palabras mientras yo hablaba elogiosamente de ti y sus ojos me agradecían mi cariño hacia su hermano. Por último, mis constantes e incansables atenciones me conquistaron su corazón y con dificultad logré ob
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Devuelve al sauce Todo el fastidio y todo lo que desea tu corazón.
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Si es una aventura miserable, todo el pueblo, toda la ciudad acude; pero si es un rayo de hermosura que viene a herir nuestro ojo, o un rayo de amor que viene a iluminar nuestro corazón, nadie se ocupa de ello.
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Cuando se ama de verdad -decían nuestros antiguos trovadores-, se oiga lo que se oiga, se vea lo que se vea en contra de la amada, no se debe dar crédito ni a los oídos ni a los ojos; hay que escuchar únicamente al corazón.
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¿Por qué razón el hombre se vanagloria de poseer una sensibilidad superior a la del bruto? Si nuestros impulsos se limitaran al hambre, la sed y el deseo, seríamos casi libres; pero nos conmueve la más ligera brisa, y tan sólo una palabra o la imagen que
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Grita un alcaudón, tanto así el corazón de la mujer.
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¡Cuántas variaciones! ¡Cuántas cosas! Me parece que el cielo sólo me ha dado un corazón sensible para ponerlo a prueba en los más rudos combates...
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¿Remordimientos? Esos impulsos, ¿son conocidos acaso por un corazón como el mío? Hace mucho tiempo que el hábito del mal los apagó en mi alma endurecida.
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¿Qué es la razón? Es la facultad que me ha dado la naturaleza para aceptar un objeto y huir de otro en función del placer o del dolor que de ellos puedo recibir.