Sólo los chicos creen. Pero los chicos crecen.
Frases célebres sobre: recen. [Página 20]
Hay un total de 536 freses célebres sobre "recen" este sitio web. [Página 20]
-
-
La muerte es realmente una gran bendición para la humanidad, sin ella no puede haber un progreso real. Las personas que viven para siempre no sólo obstaculizan y desalentar a los jóvenes, sino que carecen de suficiente estímulo para la creatividad.
-
Los de mentalidad reducida se parecen a las botellas: cuando menos tienen, más bulla hacen.
-
A menudo los hijos se nos parecen, así nos dan la primera satisfacción; ésos que se menean con nuestros gestos, echando mano a cuanto hay a su alrededor
-
Las cosas no desaparecen, simplemente cambian, y cambian, y cambian de nuevo.
-
Aquellos que seriamente creen que merecen, y que tendrán un día su independencia financiera, deben dejar a un lado lo que ven en el espejo retrovisor de sus vidas, y concentrarse en lo que viene de aquí en adelante.
-
Hay que aprender a ayudar a los que se lo merecen, no sólo a los que lo necesitan. La vida responde al merecimiento, no a la necesidad.
-
Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen, orad por quien os persigue Porque si amáis a los que os aman, ¿qué hacéis más que otros? ¿No hacen lo mismo los gentiles?
-
Porque se asemejan a sepulcros blanqueados, que por fuera realmente parecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suerte de inmundicia. 28 Así ustedes, también, por fuera realmente parecen justos a los hombres, pero por den
-
¿Por qué hay miedo en tu corazón? Detrás de tus pechos crecen flores, hueles a manzanas y eternidad.
-
Mis ideas acerca del futuro crecen como burbujas de sustancia. Por qué seguir; la escena ha terminado, y ahora que ya no necesito nada si acaso respirar la luz del día, ahora, cuando descubro que esa luz no acaba, sé que el camino existe porque por él ava
-
En estas dos cosas, principalmente, se parecen los hombres a Dios; en decir la verdad y hacer el bien.
-
Las cosas que nos parecen desgracias son con frecuencia el origen de nuestra felicidad.
-
Hay que tratar de unir lentamente en la instrucción del niño el saber y el poder. Las matemáticas parecen ser, entre todas las ciencias, el único medio de satisfacer este fin.
-
No nos es tan querido lo duradero, inmóvil: piedra preciosa con un fuego frío, pesada barra de oro refulgente; y las mismas estrellas extrañas, alejadas, no parecen iguales a nosotros, seres transitorios, pues la hondura del alma no la alcanzan.
-
Las palabras ingeniosas carecen totalmente de valor. Sólo le alejan a uno de sí mismo. Y alejarse de uno mismo es pecado. Hay que saber recogerse en sí mismo por completo, como las tortugas.
-
Pero algo hay que me siento incapaz de amar: las palabras. He aquí por qué no hago caso de las doctrinas. Carecen de consistencia, de blancura, de color, de perfume, de gusto; solo una cosa tienen: palabras.
-
Los burgueses parecen necesitar un número de habitaciones inútiles proporcional al de hectáreas sobre la cuales se extiende la dominación de sus rentas y de sus cacerías.
-
Nunca seremos recolectores de esbeltas espigas o de flores si en los surcos nuestros diarios empeños carecen de la fuerza que les dan los sueños.
-
Los médicos cortan, queman, torturan. Y haciendo a los enfermos un bien, que más parece mal, exigen una recompensa que casi no merecen.