No puedo expresar la alegría que sentí cuándo comprendí las ideas correspondientes a estos sonidos y pude pronunciarlos. Distinguía otras palabras, que ni entendía ni podía emplear, tales como bueno, querido, triste.
Frases célebres sobre: res. [Página 511]
Hay un total de 20389 freses célebres sobre "res" este sitio web. [Página 511]
-
-
El sueño en el cual me sumí me recuperó; y, al despertar, sentí de nuevo como si perteneciera a una raza de seres humanos como yo.
-
Los hombres necesitan hasta tal punto aferrarse a algo que son capaces de plantar las manos sobre una lanza envenenada.
-
Las agonías del remordimiento envenena los pequeños placeres que algunas veces produce el exceso de pena.
-
¡Cuán fácil es la resignación para el inocente! Pero los culpables no llegan a conocer la paz jamás.
-
Puedes figurarte -me dijo- lo difícil que me ha resultado persuadir a mi padre de que no todo el saber está incluido en el noble arte de la contabilidad.
-
¿Por qué razón el hombre se vanagloria de poseer una sensibilidad superior a la del bruto? Si nuestros impulsos se limitaran al hambre, la sed y el deseo, seríamos casi libres; pero nos conmueve la más ligera brisa, y tan sólo una palabra o la imagen que
-
En esta agua pura los ricos se refrescan y también los osos.
-
Pinos en cada isla. ¡Y cómo refresca el ruido del viento!
-
Pintor de rosas las flores no son difíciles y las hojas peliagudas.
-
Llega el otoño paso los días pintando flores y yerbas.
-
Pánico. La escalera se derrumba sobre los amores de los gatos.
-
Donde miremos hay frescor de luces de dioses y de Budas.
-
En el gran Buda la ausencia de entrañas. ¡Ah! Que frescor.
-
Las hermosas sacerdotisas de Venus, que acudían día tras día a quemar su incienso en los altares del amor, debieron llorar sin duda la demolición de su templo.
-
Resulta tan ridículo decir que la castidad es una virtud como afirmar que lo sería privarse de comer.
-
Presidente – le gritaba el marqués desternillándose de risa -, sin duda esto es un designio de la providencia, es el talión, amigo mío, la ley del talión, la ley predilecta de vuestros tribunales, ¿por qué os quejáis de estar colgado así? ¿acaso no conden
-
Todos los sentimientos se depravan en las capitales: a medida que se respira el aire apestado, las virtudes se deterioran, y como la corrupción es general, hay que salir de ella o gangrenarse.
-
La igualdad prescrita por la revolución no es si no la venganza del débil sobre el fuerte; es lo que ocurría en otros tiempos en sentido inverso, pero esta reacción es justa, es necesario que a cada uno le llegue su oportunidad.
-
Si existe un Dios, ¿qué importa la forma en que los hombres le adoren?