La energía tiene tal vitalidad, que sobrevive a todos los desastres y provee a todos los esfuerzos.
Frases célebres sobre: res. [Página 522]
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Ten paciencia, alma mía: tú has sufrido cosas peores
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Nada hay tan dulce como la patria y los padres propios, aunque uno tenga en tierra extraña y lejana la mansión más opulenta.
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Zeus no presta su ayuda a los embusteros.
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Cuando sólo tenga la eternidad para ofrecerte, una eternidad de voces y de olvido, una eternidad en la que ya no podré verte ni tocarte ni encelarte ni matarte, cuando a mí mismo ya no me responda y no tenga día ni cuerpo entonces seré tuyo entonces te am
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¿Oyes el compás? Es el corazón. Ya verás qué dulces son las horas del regreso, ya verás qué dulces los reproches y los besos. Ya verás, amor, qué felices horas al compás del corazón.
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Las voces de la brisa dirán tu nombre como un rumor. Y en el jardín del alma renacerá una flor, y temblarán las manos al presentir tu amor.
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La raza de los hombres es celosa; sus brasas son brasas de fuego.
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Los hombres se cansan más de dormir, cantar, bailar y amar que de hacer la guerra.
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La relación que existe entre los autores mediocres y la crítica mediocre es más o menos ésta: ninguno se fía del otro.
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Los excelsos regalos de los dioses no pueden ser destruidos con facilidad por los mortales hombres, ni ceder a sus fuerzas.
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La raza de los hombres es como la de las hojas: cuando una generación florece, otra declina
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Cual la generación de las hojas, así la de los hombres. Esparce el viento las hojas por el suelo, y la selva, reverdeciendo, produce otras al llegar la primavera: de igual suerte, una generación humana nace y otra perece.
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Los hombres se cansan antes de dormir, de amar, de cantar y bailar que de hacer la guerra.
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No debe depositarse ninguna confianza en las mujeres.
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Es voluble la lengua de los hombres, y de ella salen razones de todas clases; hállanse muchas palabras acá y allá, y cual hablares, tal oirás la respuesta. Mas ¿qué necesidad tenemos de altercar, disputando e injuriándonos, como mujeres irritadas, las cua
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Para cantarle al amor no hay que mirar las estrellas, hay que ser hombre de honor y lo demás... no interesa.
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Vivir es cambiar... ¡dale paso al progreso que es fatal! ¡Chau, no va más!. Simplemente, la vida seguirá. ¡Qué bronca sentir todavía el ayer y dejarte partir sin llorar!
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Por eso canto, canto, canto porque tienes tanto, tanto, tanto como un beso en flor. Tienes eso, eso, eso que me tiene preso, eso, eso, tienes todo eso, eso, eso que se llama amor...
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Alma, no entornes tu ventana al sol feliz de la mañana. No desesperes, que el sueño más querido es el que más nos hiere, es el que duele más.