La desigualdad no sólo es poco atractiva en sí misma; está claro que se corresponde con problemas sociales patológicos que no podemos abordar si no atendemos a su causa subyacente.
Frases célebres sobre: res. [Página 945]
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¿Por qué habría de parecernos que contemplar como unos codiciosos empresarios salen enriquecidos del derrumbamiento de un Estado autoritario es mucho mejor que el propio autoritarismo?
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El problema fue que los socialistas tuvieron siempre demasiada fe en la razón de los hombres...
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Los pobres votan en mucha menor proporción que los demás sectores sociales, así que penalizarlos entraña pocos riesgos.
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La confianza y la fe que tenemos en nuestros conciudadanos se corresponden negativamente con las diferencias en la renta.
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Si los ciudadanos activos o preocupados renuncian a la política, están abandonando su sociedad a sus funcionarios más mediocres y venales.
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El hombre, nos lo han dicho muchas veces, es. Un oscuro enigma; pero ¿en qué lo es más que el resto de la naturaleza?
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Hasta el día de hoy no he conocido a nadie que no haya gobernado algún Estado. No hablo desde luego de los señores ministros, que gobiernan efectivamente, los unos dos o tres años, los otros seis meses y otros seis semanas; hablo de todos los demás hombre
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Los errores históricos seducen a naciones enteras.
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La naturaleza vuelve a los hombres elocuentes en las grandes pasiones y en los grandes intereses.
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Las mujeres son como las veletas: sólo se quedan quietas cuando se oxidan.
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La virtud, estudio y la alegría son tres hermanos que no deben vivir separados.
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La oportunidad de hacer mal se presenta cien veces cada día, y la de hacer bien sólo una vez en un año.
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A los vivos se les debe respeto, a los muertos tan sólo la verdad.
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Es increíble y vergonzoso que ni predicadores ni moralistas eleven más su voz contra los abusos hacia los animales.
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La parte más filosófica de las historia es hacer conocer las tonterías cometidas por los hombres.
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Una de las mayores desgracias de las personas honestas es que son cobardes.
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En cierta ocasión hubo que escoger rey entre los árboles. El olivo no quiso abandonar el cuidado de su aceite, ni la higuera el de sus higos, ni la viña el de su vino, ni los otros árboles el de sus respectivos frutos; el cardo, que no servía para nada, s
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Si los pobres empiezan a razonar todo está perdido.
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Todos estamos llenos de debilidades y errores; perdonémonos recíprocamente nuestras tonterías: es ésta la primera ley de la Naturaleza.