Tal vez todo lo demás, la cautela, la sabiduría, la cordura, la inteligencia, no valga ni un comino porque no está enardecido por la loca pasión de la juventud, ese extraño deseo que pretende salvar el mundo y al mismo tiempo consumirse a sí mismo, que qu
Frases célebres sobre: sal. [Página 150]
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Mala salud es la que por otra enfermedad se alcanza.
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Lavoratori! Sciopero generale contro l'occupazione tedesca, contro la guerra fascista, per la salvezza delle nostre terre, delle nostre case, delle nostre officine. Come a Genova e Torino, ponete i tedeschi di fronte al dilemma: arrendersi o perire.
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La fortuna teme a los valientes y avasalla a los cobardes.
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Mejor es la salud que nunca se perdió.
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Merece salir engañado el que al hacer un beneficio, cuente con la recompensa.
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Nada está a salvo de la vida. Porque es vida lo que cava, quiebra y oscurece; vida la humedad, los hongos que florecen en los altos ángulos pasivos ... .
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Merece salir engañado el que, al hacer un beneficio, tenía cuenta con la recompensa.
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El que promete dudosa salud al afligido, se la niega.
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¡El pensamiento! Lo único que peca y lo único que nos salva si anida en el corazón.
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Tiénese por virtud la maldad que sale bien.
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Una voluntad enérgica es el alma de todos los caracteres. Donde ella se encuentra hay vida; donde ella no existe, únicamente hay debilidad, impotencia y desaliento
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Para muchas personas, la experiencia es como los rayos de luz que salen de una embarcación: sólo alumbran el sendero por donde pasan.
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El mayor de los males es salir del número de los vivos antes de morir
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Muchas veces lo que no se halla cuando se busca, sale al encuentro cuando no se busca
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Merece salir engañado el que al hacer un beneficio cuenta con la recompensa.
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La buena salud viene de la cabeza.
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El hielo estaba aquí, el hielo estaba allí, el hielo estaba todo alrededor: ¡crujía y gruñía, y rugía y aullaba; como ruidos en lo salvaje!
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La riqueza perdida, se puede sustituir por trabajo, la pérdida de conocimiento por estudio, la pérdida de la salud por la templanza o la medicina, pero el tiempo perdido se ha ido para siempre.
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Las mortificaciones que no van condimentadas con la salsa de nuestra propia voluntad son las mejores y las más excelentes, como las que nos tropezamos por la calle, sin pensar en ellas ni buscarlas, y las de cada día, aunque sean pequeñas