Ciégate para siempre: también la eternidad está llena de ojos.
Frases célebres sobre: sie. [Página 207]
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El viejo poeta siente poco a poco que un verso se apodera de él como un estornudo
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Siendo la vida como es, uno sueña con vengarse.
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Si discutieran la cabeza y el corazón, acabaría por decidir el corazón. La pobre cabeza cede siempre, porque es la más prudente
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Quién me refleja sino tú misma me veo tan poco sin ti no veo más que una planicie desierta.
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Durante tu ausencia, siempre en cosas chiquitas se va el tiempo; en las tiendas y en algunas visitas.
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Para mi, Dylan siempre representó el rock and roll... Nunca pensé en él como cantante de folk ni poeta ni nada. Pensaba que era la persona más sexy desde Elvis Presley... Sexo en el cerebro, ¿sabes? El sexo más absoluto es estar totalmente iluminado y él
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Yo ante la adversidad me crezco y siempre he convivido con la presión de las expectativas. No me da miedo eso
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Exactamente lo que se supone que ocurre a los hombres en el llamado amor a primera vista, cuando sienten de pronto que una mujer desconocida hasta ahora es la mujer de su vida y permanecerán a su lado hasta el fin de sus días.
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Sufría del alma y de la ingenuidad del corazón: dos tiranías que abaten siempre al hombre sensible.
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Verdad es que siempre he sido un hombre sin razón de ser.
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Todas nuestras desgracias no están en lo poco que acabo de contarte y que son cosas pasadas. Aunque hay otras. No quisiera decirlas. ¿Para qué? Aquellos que gustarían, como tú, desposarme y que las conocieran, no avanzarían más. Vale más doblegarse ante e
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El corazón de la madre es el único capital del sentimiento que nunca quiebra, y con el cual se puede contar siempre y en todo tiempo con toda seguridad.
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Las mujeres prefieren siempre a los hombres insignificantes, pues se les parecen.
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Todo lo que hay ha existido siempre. Nada puede surgir de la nada. Y algo que existe, tampoco se puede convertir en nada.
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El infierno es para siempre, y todavía soy una niña. No estoy preparada para arder toda la eternidad.
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En la naturaleza no existen los fragmentos. El más pequeño de los pedazos sigue siendo el todo. Cada migaja es el universo.
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La experiencia de la tempestad es siempre abismal. En el intervalo entre el relámpago y el trueno, en cada ocasión tiembla el cuerpo, palpita el corazón.
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Pero no quiero que el día de mañana diga el Gobierno que no quise pacificarme. Para terminar, résteme decir que prometo bajo mi palabra de honor, que no volveré a quemar ni un solo cartucho que vierta sangre de hermano, porque siempre he querido el bien d
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Los cardenales no son los agentes de una ONG, sino los siervos del Señor, bajo la inspiración del Espíritu Santo, que es Aquél que hace la verdadera diferencia entre los carismas, y que al mismo tiempo en la Iglesia les conduce a la unidad