No se debe poner la espada en manos del desesperado.
Frases célebres sobre: spa. [Página 106]
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Turbada transparencia me dejaste. Porque tu blanca miel labró mis huesos y en limo y hojarasca me encerraste.
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La noche anterior, el cuarto había sido tan irreal como un escenario: un espacio de luz y sombras, colores y aromas de un fulgor inverosímil, en el cual nos habían otorgado la licencia de no ser nosotras mismas, o de ser algo más que nosotras mismas, como
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Tu espalda es una firme línea de costa del este y brazos y piernas se prolongan más allá de tus colinas graduales.
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La prosperidad que más dura es la que vino despacio.
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El poeta se asoma a la alberca del poema y ve el mundo reflejado a su alrededor; toma conciencia de su existir y accede al espacio íntimo del ser. Todo lo que el poema puede lograr es que esa experiencia llegue a ser compartida por los lectores. Pero no g
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En ocasiones sueño que vuelvo a ser un niño, y un helado escalofrío me recorre la espalda, se me acelera el corazón, grito en medio del sueño, me despierto bañado por un sudor angustioso.
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El General es decididamente feo y detesta los españoles...
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Las luchas internas impidieron al PCE utilizar un capital político de gran valor, como ser el partido que había hecho posible con su política la reconciliación de los españoles y el restablecimiento de la democracia
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No os espante el dolor; o tendrá fin o acabará con vosotros.
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La crispación española debe mucho, por desgracia, a tener una Iglesia muy de derechas, muy nacionalcatólica, muy distinta a la Iglesia de otros países
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Quien primero planteó la necesidad de superar la Guerra Civil y la reconciliación de los españoles fue el PCE
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Al carro de la cultura española le falta la rueda de la ciencia.
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No os espante la muerte; o extermina o transforma vuestra existencia.
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No os espante la pobreza; nadie vive tan pobre como nació.
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Y a pesar de la dicha que se brindaba a mi dolor, no tenía más deseo que éste: volver a España para escribirlo.
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Para la mayoría de los hombres, la experiencia es como las luces de popa de un barco, que iluminan sólo el camino que queda a la espalda.
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Dejar que digan, escucharlo, sufrirlo todo; no espantarse por nada y continuar con fidelidad y buen ánimo
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Tenemos los vicios ajenos delante de los ojos y los propios a la espalda.
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No es imposible que para algún ser infinitamente superior, todo el universo sea como una sola llanura, que la distancia entre los planetas sea apenas como los poros de un grano de arena, y que los espacios entre un sistema y otro no sean mayores que los i