La vanidad nos persigue hasta en el lecho de la muerte. La soportamos con entereza porque deseamos superar su terrible grandeza y cautivar la admiración de los espectadores
Frases célebres sobre: tam. [Página 267]
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He aquí una evidencia que es también una norma; los únicos tónicos de la voluntad son la verdad y la justicia.
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No recibimos una vida corta, sino que nosotros la acortamos. No somos de ella indigentes, sino manirrotos.
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El mundo, oh Dios del cielo, me ha visto llorar y gemir; pero lo que más me aflige es que me haya visto también así mi suegra.
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Quien no calla el hecho, tampoco callará su autor
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Recógete en ti mismo cuando puedas, busca a quienes puedan hacerte mejor, y recibe también a quienes puedas tú mejorar
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No hay, en mi dictamen, hombre que aprecie más la virtud y la siga con más gusto, que el que por no hacer traición a su conciencia, ha perdido la reputacion de hombre de bien.
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El que puede soportar con firmeza las grandes ofensas puede también vengarlas.
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No hay espiritu perfectamente conformado si le falta sentido del humor.
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Sólo quien ama su hogar ama también su patria
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En esta vida la paciencia ha de ser el pan de cada día; pero la necesitamos en particular para nosotros, porque nadie se nos hace tan pesado como nosotros mismos
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Ninguno diga: Dispongo sólo de un talento, no puedo lograr nada. También con un solo talento puedes obrar de modo meritorio
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No es imposible que para algún ser infinitamente superior, todo el universo sea como una sola llanura, que la distancia entre los planetas sea apenas como los poros de un grano de arena, y que los espacios entre un sistema y otro no sean mayores que los i
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Veloz, veloz volaba el barco, pero navegaba suave también: dulce, dulce soplaba la brisa, en mí solo soplaba.
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Las cadenas del hábito son generalmente demasiado débiles para que las sintamos, hasta que son demasiado fuertes para que podamos romperlas.
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Señor, he encontrado un razonamiento idóneo para usted, pero no me considero en la obligación de encontrarle también un sensato entendimiento.
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Si los males no pueden evitarse, es de sabios reducir el intervalo de espera; estar conscientes, nada más, de cuáles serán los sufrimientos que pueden alcanzarnos si intentamos emprender el vuelo; y sufrir únicamente su daño real sin los conflictos antici
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Todos mediatamos sobre una parte de nuestra vida, nadie sobre toda ella en conjunto
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No es destierro el sitio en que estamos seguros
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Las penas, consideradas en sí mismas, ciertamente no pueden ser amadas, pero consideradas en su origen, es decir, en la Providencia y Bondad divina que las ordena, son infinitamente amables