Guardó para sí su intimidad, entendiendo que el escritor público no tiene por qué ocultarse de su propia vida.
Frases célebres sobre: ten. [Página 373]
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Yo no doy la palabra a nadie, pues la palabra no pertenece a nadie. A la pregunta de un estudiante porque da más la palabra a la derecha que a la izquierda.
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Se puede decir que el paralelismo es un intento de organización espacial de los signos en su desarrollo temporal. En un dístico paralelo, no hay progresión linealo lógica de un verso a otro; los dos versos expresan, sin transición alguna entre ambos, idea
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Nosotros somos comunistas y se nos hace fácil el proyecto de repartir los bienes materiales, porque no tenemos nada.
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Todo se mostraba normal, y posiblemente lo fuera, aunque ocurre que, a raíz de un hecho extraordinario, todo lo habitual se vuelve extraordinario e innumerables delitos suelen quedar impunes a causa de un exceso de atención en esos falsos hechos extraordi
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Prosiga usted indicó el eminente médico, sin dejar de balancear una pierna ni quitarle ojo a aquel hombre que tenía ante su mesa, y el cual deseaba informarse si, desde el punto de vista clínico, existía alguna probabilidad de salvarse de la horca, por
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El doctor se puso en pie, blanco como un cadáver, y esbozó una deplorable sonrisa de hiena; pero no intentó resistirse. Incluso, sin soltar la estilográfica, ofreció sus manos al policía para que lo esposara adecuadamente. Tenía cierta expresión canina en
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El talento, en buena medida, es una cuestión de insistencia.
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Si a veces empleaba locuciones que parecen triviales, lo hacía con el fin de ser perfectamente comprendido de las masas, de las clases del pueblo, y descendía por decirlo así, abandonando las pretensiones literarias con la mira de ilustrar el espíritu del
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Lo triste de la arquitectura moderna es la resistencia de su material
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Tenemos más fuerza que voluntad, y a menudo para disculparnos a nosotros mismos suponemos que las cosas son imposibles.
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No hay accidente, por desgraciado que sea, del que los hombres hábiles no obtengan provecho.
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En cierto modo los celos son algo justo y razonable, puesto que tienden a conservar un bien que nos pertenece o que creemos que nos pertenece, mientras que la envidia es un furor que no puede tolerar el bien de los demás.
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Confesamos nuestros pequeños defectos para persuadirnos de que no tenemos otros mayores.
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Es la prerrogativa de los grandes hombres tener sólo grandes defectos.
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Es preciso estar siempre presto a declarar la guerra, para que no nos veamos obligados a la desgracia de tener que aceptarla.
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Los que saben ocuparse en cualquiera lectura útil y agradable, jamás sienten el tedio que devora a los demás hombres en medio de las delicias.
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La ambición está más descontenta de lo que no tiene que satisfecha de lo que tiene.
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Hay personas que no se habrían enamorado nunca si no se hubieran enterado de la existencia del amor
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Es posible encontrar mujeres que no hayan tenido nunca aventuras; pero es muy raro encontrar que no hayan tenido más de una.