El tiempo somos nosotros y no es posible detenerlo.
Frases célebres sobre: ten. [Página 43]
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La derrota de Custer no fue una masacre. Los indios eran perseguidos para ser asesinados. Por siglos habían sido desplazados desde el Atlántico hasta el Pacífico. Protegían a sus esposas e hijos y peleaban por su existencia.
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Mi tenaz y errante espíritu no me permitía permanecer en casa mucho tiempo.
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Todos tenemos miedo a ser maricas. Estoy harto de eso. Quizás debiéramos volvernos todos maricas y tranquilizarnos. No agarrar el cinturón como Jack Jack Kerouac. Pero Jack, es bueno, para variar. Hay demasiada gente con miedo a hablar contra los maricas,
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Quizás lo encontremos al morir. Quizás no. Tenéis vuestros libros de filosofía, vuestros sacerdotes, vuestro predicador, vuestro científico, así que no me lo preguntéis a mí.
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Soy un raro. No puedo soportar al ser humano en su estado actual, he de ser engañado. Los psiquiatras deben tener un término para designar eso, yo también lo tengo para los psiquiatras.
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Tan preocupado está mi amigo por desgajar de mis huesos la carne de mi alma que apenas parece pensar en su propia existencia.
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Doctor Blasingham. Chupasangre de fondos del condado. Un farsante y un mierda. Yo no entendía cómo no le habían elegido aún presidente de Estados Unidos.
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Siempre me ponía nervioso antes de una lectura, muy tenso y desasosegado. Casi siempre vomitaba. Entonces lo hice. Vomité sobre una de las tumbas.
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Hicimos una parada para comprar licor, hielo y cigarrillos, luego regresamos al apartamento. Su única copa había puesto a Cecilia soltando risas y hablando sin parar. Ahora estaba explicándonos que los animales también tenían alma. Nadie se lo discutió. E
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Dejé el teléfono. Pensé en Sara. Pero Sara y yo no estábamos casados. Un hombre tenía sus derechos. Yo era un escritor. Era un viejo indecente. Las relaciones humanas nunca solían funcionar. Sólo las dos primeras semanas tenían algo electrizante, luego lo
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Entonces desistí de intentar complacerla y simplemente la jodí, poseyéndola viciosamente. Era como un asesinato.
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La vida era estupenda. Lo único que uno tenía que hacer en ese pequeño mundo suyo era ser escritor o artista o bailarín y quedarse sentado o ir por ahí, inhalando y exhalando, bebiendo vino, simulando que uno sabe qué coño pasa.
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A mí cada vez que alguien me hablaba me entraban ganas de tirarme por la ventana o de escapar en el ascensor. La gente, simplemente, no me resultaba interesante. Quizá no tenía por qué serlo. Pero los animales, los pájaros, incluso los insectos lo eran. N
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Práctica, eso era todo lo que hacía falta. Todo lo que necesitaba una persona era una oportunidad. Siempre había alguien controlando quién podía tener una oportunidad y quién no.
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Si algún escritor intentara demostrar que la libertad no le es necesaria, se asemejaría a un pez que asegurara públicamente que el agua no le es imprescindible.
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Es difícil decir quién hace el mayor daño: los enemigos con sus peores intenciones o los amigos con las mejores.
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El músico que no tenga un sentimiento o una ideología que trasmitir, está en la profesión equivocada
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En sus ojos apagados hay un eterno castigo, el héroe de leyenda pertenece al sueño de un destino.
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Es el opio la flor de la pereza, hasta que llegó a ser solo existencia.