Llamo al destino para que me devuelva mi alma.
Frases célebres sobre: tin. [Página 67]
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Créeme, en tu corazón brilla la estrella de tu destino.
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Toda la historia ha sido la historia de la lucha de clases entre las clases dominadas en distintas etapas del desarrollo social
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Considérese como cosa decidida que son distintos la fe y el saber y que, por tanto, no sabemos nada de Dios.
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La lámpara del genio se extingue más rápido que la lámpara de la vida.
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Hay que distinguir al hombre de su cargo.
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Los frutos del destino caen por su propio peso, cuando están maduros.
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Dulce es al hombre en su penoso duelo, cuando el tormento pertinaz le aterra, decir burlando a la mezquina tierra: Allí es mi patria, y señalar el cielo.
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No hay un cretino que no haya soñado ser un gran hombre, ni un burro que, al contemplarse en el arroyo junto al que pasaba, no se mirara con placer, encontrándose aires de caballo.
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No labra uno su destino; lo soporta
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En las arengas destinadas a persuadir una colectividad se pueden invocar razones, pero antes hay que hacer vibrar sentimientos.
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Te complaces en el sublime egoísmo de tu amor, con la hipótesis de que pudiera nacernos un hijo. Lo deseas, confiésalo; lo anhelas como un lazo más que nos uniría, como un contrato fatal que ataría nuestros dos destinos. ¡Oh, preciso es que seas querida y
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Las masas perdieron su carácter poético con el cristianismo. No me hable usted de los tiempos modernos, a propósito de lo grandioso. No dan ni para satisfacer la imaginación de un folletinista de la peor calaña.
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La pregunta no es si los israelíes quieren exterminar a los palestinos. Ellos lo están haciendo abiertamente
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El lecho del tamaño del deseo para intentar todas las caricias y confundir las pieles en el largo sudor que resplandece en la media luz de las cortinas de la tarde.
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Una relación nueva y osada de palabras es el más valioso obsequio para el espíritu, es nada inferior a una estatua del efebo Antinoo o a la poderosa bóveda de un portal.
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Señores jueces, quiero utilizar una frase que pertenece ya a todo el pueblo argentino: nunca más.
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Creo que el odio, al igual que el amor, brota de una fuente mucho más profunda que el interés práctico o la conciencia moral. Yo no sabía odiar de verdad hasta que descubrí el instinto sexual.
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Los únicos que conocen la verdadera soledad son los criminales. Su soledad es una lúgubre tiniebla, toda oscura, sin ningún toque de luz ni rastro de iluminación, en la cual la moral y la religión están vedadas desde el comienzo.
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Todavía no conozco el amor. No creo que llegue a tener novio. En el momento en que conozcas a la persona de la que te estoy hablando, conocerás el amor. Ése es tu destino.