Y es que en el mundo traidor nada es verdad ni mentira: 'todo es según el color del cristal con que se mira'
Frases célebres sobre: tod. [Página 44]
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A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad.
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Cada vez que un hombre en el mundo es encadenado, nosotros estamos encadenados a él. La libertad debe ser para todos o para nadie.
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Grito que no creo en nada y que todo es absurdo, pero no puedo dudar de mi grito y necesito, al menos, creer en mi protesta. Albert Camus en El Hombre Rebelde
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Ni uno sólo de los principios morales que custodian el corazón de los hombres, me era accesible.
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Si el hombre fracasa en conciliar la justicia y la libertad, fracasa en todo.
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Todas las desgracias de los hombres provienen de no hablar claro. La Peste
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Un verdadero amigo es aquel que llega cuando todos se han ido.
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Me inclino ante el recuerdo, ante el recuerdo de cada ser humano. Y no oculto la aversión que siento ante todos los que se toman la libertad de intervenir quirúrgicamente en los recuerdos, hasta que se parezcan a los recuerdos de los demás. 1970.
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Son mis ilusiones infantiles las que todavía me hacen decir si percibo una fisura en la coraza de un hombre: no todo está perdido, hace falta poco para hacer palpitar a ese corazón detenido.
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El presente es el culpable de todos los dolores.
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Entonces desaparecieron todos los motivos y ya nada tenía explicación.
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Toda muerte rompe la cohesión de la intrincada red que es el mundo.
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Amo demasiadas cosas. Debería amar todavía más.
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Y si no hicieras nada más que escribir tu vida, toda tu vida, al menos la habrías creado.
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Hay que defenderse de todo lo que somos, pero de tal manera que no lo destruyamos.
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Sucumbiré, se que sucumbiré, pero puedo decir que me he resistido contra ello toda una vida. Si no me hubiera resistido toda una vida, importaría poco que también yo haya de sucumbir.
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Que uno espere sobrevivir a todos es el pecado capital.
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Ellos no comprenden que la patria de él está dondequiera que haya estado y donde todavía desee estar.
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La palabra más imprecisa de todas: yo.