Recordemos a los que sufrieron y perecieron en ese entonces, a los que cayeron con armas en sus manos y a los que murieron con oraciones en sus labios, a todos los que no tienen tumbas: nuestro corazón sigue siendo su cementerio.
Frases célebres sobre: tod. [Página 579]
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-Ustedes son ochenta en el vagón agregó el oficial alemán-. Si falta alguno, todos serán fusilados como perros...Se fueron. Las puertas volvieron a cerrarse. Habíamos caído en la trampa hasta el cuello. Las puertas estaban clavadas, el camino de retorno
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Es difícil mantener la crueldad necesaria que nos permita ser implacables en nuestros juicios. La ternura de los recuerdos se va extendiendo por todas partes; si nos diluimos en ella será imposible mirar a alguien con los duros ojos de la realidad.
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Uno siente que ciertas palabras son terribles para todos los demás, salvo para nosotros mismos.
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El que respira, dice: tengo todavía todo por respirar. El infeliz, dice: tengo todavía lugar para las desdichas de los otros. El que ha muerto, nos dice: no conozco nada todavía, no puedo estar muerto.
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Uno debe terminar antes de haber dicho todo. Algunos lo han dicho todo antes de empezar.
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Todo el arte consiste en no engañarse a sí mismo: mínimas islas de rocas en todo un mar de autoengaños. Lo que más puede lograr un hombre es aferrarse a ellas y no ahogarse.
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Los espectros del hambre y la miseria se levantan tras nosotros, y para evitar que nosotros y nuestras familias seamos presas de sus terribles garras, corremos todos tras la fortuna, aunque la hayamos de conquistar, directa o indirectamente, en detrimento
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El tronco gime por la mordedura del acero, y su lamento se repite de árbol en árbol por todo el bosque, como si participaran de su dolor y comprendieran que el hacha se volverá contra ellos también.
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Un poema no es más que la felicidad, que una conversación en la penumbra, que todo cuanto se ha ido, y ya es silencio.
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Niña y muchacha y joven ya mujer, tú todas, colman mi corazón, y en paz las amo.
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Decido hacer mi testamento. Es este: les dejo el tiempo, todo el tiempo.
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Qué poco todo, mi amor, y cómo es corta la esperanza, cuando venimos a verla ya se nos acaba y están los hijos corriendo más allá de la mañana.
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El arte y la ciencia tienen su punto de reunión en el método.
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Todos somos instrumentos del cielo. Nuestro trabajo no es un designio sino un destino.
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Nadie puede aterrorizar a toda una nación, a menos que todos nosotros seamos sus cómplices.
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Todos los hombres creen que todos son mortales, excepto ellos mismos
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En todo tiempo es preciso amar, trabajar, disfrutar y leer.
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Si los oprimidos no hubieren tenido donde templar las energías y crearse un alma fuerte contemplando la tierra y sus grandes paisajes, la iniciativa y la audacia hubieran muerto ha muchos siglos. Todas las cabezas se hubieran inclinado ante unos cuantos d
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No se concibe nuestra victoria personal sin obtener por medio de ella al propio tiempo una victoria colectiva; nuestra ansia de dicha no puede satisfacerse sino con la dicha de todos, porque la sociedad anarquista, muy lejos de ser una corporación de priv