Paciencia muchas veces ofendida trastorna el juicio.
Frases célebres sobre: tor. [Página 273]
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Dos veces vence el que en la victoria se vence a sí.
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Si nuestro estudio versa sobre un objeto de anatomía, historia natural, etc,, la observación correrá pareja al dibujo; porque, aparte de otras ventajas, el acto de copiar disciplina y robustece la atención, obliga a recorrer la totalidad del fenómeno estu
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Aún en las ciencias más perfectas nunca deja de encontrarse alguna doctrina exclusivamente mantenida por el principio de autoridad.
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Lejos de abatirse el investigador novicio ante las grandes autoridades de la Ciencia, debe saber que su destino, por ley cruel, pero ineludible, es crecer un poco a costa de la reputación de las mismas.
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Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro.
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Evita los amigos y protectores ricos y necios. A poco que los trates, te verás convertido en su amanuense o en su lacayo
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En la máquina social hay que ser motor, no rueda, personalidad, no persona
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En cuanto el alma pierde la aureola juvenil, los generosos torneos por el aplauso son sustituidos por las egoístas competencias por el dinero.
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Lo que queremos es una historia que comienze con un terremoto y que vaya poco a poco hacia el climax.
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Aquí estoy pagando mucho dinero a ustedes, los escritores y ¿para qué? ¡Todo lo que hacen es cambiar las palabras!
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Quien no calla el hecho, tampoco callará su autor
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De torpes deleites no queda sino el arrepentimiento
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Ninguno diga: Dispongo sólo de un talento, no puedo lograr nada. También con un solo talento puedes obrar de modo meritorio
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El autor que ha alcanzado fama, corre el riesgo de verla disminuir, tanto si sigue escribiendo como si deja de hacerlo.
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El constante peligro se torna en placer.
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Con mástiles torcidos y proa sumergida, como el perseguido a gritos y a golpes aun pisa la sombra de su enemigo y hacia adelante dobla su cabeza, el barco iba rápido, fuerte rugía el estrépito y hacia el ojo del sur escapábamos.
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¡Oh sueño de felicidad! ¿Es esto en verdad La torre del faro que veo? ¿Es ésta la colina? ¿Es ésta la iglesia? ¿Es éste mi propio país, el mío?
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Es raro que haya tan pocos lectores en este mundo, pero tantas lecturas. La gente en general no lee por propia voluntad si son capaces de encontrar cualquier otra cosa que los entretenga.
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Con esta disposición de ánimo, determiné un día refugiarme en la soledad y evitar todo contacto con los hombres. Me dirigí a cierto paraje, no lejos del mar. ... Me gusta pasar así el rato: puedo conversar conmigo mismo sin estorbo. Para quien ama la medi