Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros.
Frases célebres sobre: tos. [Página 231]
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La inconstancia y la impaciencia destruyen los más elevados propósitos.
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Me dejaré morir en tu silencio, que de noche me diste de comer los frutos del cerezo en tu alcoba de sombras sangrantes de perfume y nada más deseo.
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Hay momentos en que la audacia es prudencia.
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Si la mistad desapareciera de la vida, sería lo mismo que si se apagara el sol, porque nada mejor ni más deleitoso hemos recibido de los dioses inmortales
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La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos.
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Esperaré paciente, acechando, como un perro, el momento. O me iré por la selva de tus versos abriéndome camino lentamente por ocultos senderos, por pequeños resquicios que has dejado entreabiertos.
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Las raíces del estudio son amargas; los frutos, dulces.
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Estar contentos con lo que poseemos es la más segura y mejor de las riquezas.
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Como un campo, aunque sea fértil, no puede dar frutos si no se cultiva, así le sucede a nuestro espíritu sin el estudio
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El médico competente, antes de dar una medicina a su paciente, se familiariza no sólo con la enfermedad que desea curar, sino también con lo hábitos y la constitución del enfermo.
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Son tan insensatos los hombres que una violencia respetada acaba por parecerles un derecho.
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La historia es la novela de los hechos, y la novela es la historia de los sentimientos.
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Prefiero equivocarme con Platón que acertar en compañía de estos.
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Es de tontos ver los vicios de los demás y olvidar los propios.
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Debemos cuidar de que los delitos no sean castigados con más severidad de la que merecen.
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Es una necedad arrancarse los cabellos en los momentos de aflicción, como si ésta pudiera ser aliviada por la calvicie.
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Es más propio del hombre de recto carácter el odio abierto y declarado, que ocultar los sentimientos bajo un semblante tranquilo.
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La verdadera gloria echa raíces y se expande; los vanos pretendimientos caen al suelo como las flores. Lo falso no dura mucho.
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De la misma manera que la fuerza del espíritu supera a la del cuerpo, los sufrimientos espirituales son más intensos que los corporales.