Creamos situaciones y después renunciamos a nuestro poder culpando a otros de nuestras frustraciones. No hay persona, lugar ni cosa que tenga ningún poder sobre nosotros. En nuestra mente, sólo pensamos nosotros.
Frases célebres sobre: tra. [Página 452]
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¿Cómo tratas a los ancianos? Lo que hoy das es lo que has de encontrar mañana cuando envejezcas.
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Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro. En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso cómo el universo comienza ayudarte, y te trae lo que necesitas.
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Cada uno de nosotros está siempre trabajando con el niño de tres años que todos llevamos dentro. Lamentablemente, nos pasamos la mayor parte del tiempo gritándole, y después nos preguntamos por qué será que nuestra vida no funciona.
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Los libros poseen siempre más ingenio que los hombres con quienes nos encontramos.
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El que trabaja con sus manos es un trabajador manual; el que lo hace con sus manos y su cabeza es un artesano, pero el que trabaja con manos, cabeza y corazón es un artista.
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Todos esperamos que Castro se muera cuanto antes. No digo que lo maten, digo que se muera, porque dudo que cambie mientras viva
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La desesperación exagera no sólo nuestra desdicha, sino también nuestra debilidad
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En el mundo hay muchísimas Beth, tímidas y tranquilas, sentadas en rincones hasta que alguien las necesita y que viven para los demás tan alegremente, que nadie se da cuenta de los sacrificios que hacen hasta que el grillo del hogar cesa de chirriar y des
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El nunca pierde la paciencia, ni duda, ni se queja; siempre tiene esperanza, trabaja y espera tan alegremente, que uno se avergüenza de conducirse de otra manera delante de él. Ayudándome y confortándome, me demostró que yo tenía que practicar todas las v
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No somos nosotros los que escogemos nuestras aptitudes y talentos; nacemos con ellos, y no conviene paralizarlos porque no nos gusten.
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Creo que para el sábado por la noche habrán descubierto que todo juego y nada de trabajo es tan malo como todo trabajo y nada de juego.
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Las mujeres gustamos de las cosas extraordinarias y atrevidas, de lo romántico y valeroso; todas esas cosas tienen gran atracción para la mujer.
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¿Casarme yo? Me gusta ir de un lado para otro, soy un vagabundo. Y a las mujeres, ya se sabe, les gusta todo lo contrario: seguridad, estabilidad...
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No se lamenten ni se quejen mientras estoy ausente, ni piensen que podrán consolarse siendo perezosas y tratando de olvidar. Sigan con su trabajo, porque el trabajo es un consuelo bendito.
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La prosperidad sienta bien a ciertas personas que florecen mejor con los rayos del sol; otras, en cambio, necesitan la sombra, y son más dulces y delicadas al recibir el contacto de la brisa helada.
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Todo lo supeditáis al casamiento. Pero, ¿Y si no os casáis? Porque debéis admitir la posibilidad de quedaros solteras. Lo cual no debe aterraros, porque no es ninguna deshonra. Podéis ser útiles a la sociedad y a vosotras mismas.
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Tengan horas determinadas para el trabajo y el recreo; comprendan el valor del tiempo usándolo bien.
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Aproveché que estaba libre de servicio para casarme, no fuera que malos vientos se me llevaran a la novia en otra dirección.
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Es un gran privilegio ser capaz de trabajar con mis sentimientos y también fuera de ellos a través de la escultura.