Pero descubrió que la vida de un viajero incluye muchos pesares entre sus satisfacciones. El espíritu se encuentra siempre en tensión; y justo cuando empieza a aclimatarse, se ve obligado a cambiar aquello que le interesa por nuevas cosas que atraen su at
Frases célebres sobre: tra. [Página 467]
Hay un total de 18753 freses célebres sobre "tra" este sitio web. [Página 467]
-
-
Transitamos sin alegría por los laberintos sin senderos de la sociedad hasta que damos con esa pista que nos conduce al paraíso a través de esa maraña.
-
El remordimiento anulaba cualquier esperanza. Era el autor de males irremediables, y vivía bajo el constante terror de que el monstruo que había creado cometiera otra nueva maldad.
-
¡Cómo me horroricé al verme reflejado en el estanque transparente! En un principio salté hacia atrás aterrado, incapaz de creer que era mi propia imagen la que aquel espejo me devolvía.
-
Todo su empeño se concentraba ahora en camuflar su conflicto interior. Debía representar el papel de la anfitriona atenta; departir con todos los presentes; brillar como llama de alegría y gracia.
-
No puedo expresar la alegría que sentí cuándo comprendí las ideas correspondientes a estos sonidos y pude pronunciarlos. Distinguía otras palabras, que ni entendía ni podía emplear, tales como bueno, querido, triste.
-
El gesto contrariado, la mirada perdida, ponían en su rostro una mezcla de cobardía y temor.
-
Pero el pensamiento trajo poder y conocimiento y, ataviada con ellos, la raza del hombre asumió dignidad y autoridad.
-
¡Qué otra cosa sino un mar es la marea de pasión cuyas fuentes se hallan en nuestra propia naturaleza!
-
¿Cómo puedo ser generoso con los demás si los demás se muestran implacables conmigo?
-
¡Cuán extraña es la naturaleza del saber! Se aferra a la mente como el musgo a la roca.
-
Medita el mono a lo largo de la noche, ¿Cómo atrapar la luna?
-
Bosque en verano. Del que penetra ni la más mínima huella.
-
Diez años de trabajo para pagar mis estudios. ¡El techo gastado!
-
En el gran Buda la ausencia de entrañas. ¡Ah! Que frescor.
-
Los días, que en un matrimonio por conveniencia sólo traen consigo espinas, hubieran dejado que se abrieran rosas de primavera. Cómo hubiese recogido esos días que ahora aborrezco.
-
Las hermosas sacerdotisas de Venus, que acudían día tras día a quemar su incienso en los altares del amor, debieron llorar sin duda la demolición de su templo.
-
Nada más simple que amar el envilecimiento y encontrar goces en el desprecio.
-
Nada más natural y más simple que creer que el hombre muerto no es nada; nada más extravagante que creer que el hombre muerto vive aún.
-
Mucho más lo creería si os viera hacer frente a alevosos ataques; la virtud de aquella esposa que no corre nunca el riesgo de ser seducida no es la que sale mejor parada, sino la de esa otra que tan segura se siente de sí misma que, sin temor alguno, se e